A fé vem pelo ouvir
A fé vem pelo ouvir, e o ouvir pela Palavra de Cristo. Quando a Palavra é proclamada, a fé nasce nos corações. Ouvir a Deus é o primeiro passo para crer e seguir.
A fé vem pelo ouvir
A fé vem pelo ouvir, e o ouvir pela Palavra de Cristo. Quem ouve a Palavra crê e obtém a salvação eterna.
Pues el mismo Señor que es Señor de todos no hace diferencia entre el judío y el que no lo es. Él bendice generosamente a quienes se lo piden.
Por eso la Escritura dice: «Todo aquel que busque la ayuda del Señor será salvo».
Pero, ¿cómo van a buscar la ayuda de alguien en quien no creen? ¿Y cómo van a creer en alguien de quien no han oído hablar? ¿Y cómo van a oír de él si no se les habla? ¿Y quién puede ir a hablarles si no lo envía nadie?
De esto hablan las Escrituras cuando se expresan así: «¡Qué hermosos son los pies de los que proclaman las buenas noticias!».
Sin embargo, no todos los israelitas aceptaron las buenas noticias. Por eso el profeta Isaías exclamó: «Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?».
Así que la fe nace cuando se presta atención a las buenas noticias acerca de Cristo.
Sólo quiero que me contesten esto: ¿Recibieron ustedes al Espíritu Santo por guardar la ley? Claro que no; lo recibieron cuando creyeron en el mensaje.
Gracias también a lo que Cristo hizo, cuando ustedes escucharon el mensaje verdadero de las buenas noticias de salvación y creyeron en él, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo que él había prometido. La presencia del Espíritu Santo en nosotros es como el sello de garantía de que Dios nos dará nuestra herencia. Además, significa que Dios ya nos ha comprado y que nos salvará hasta el final. Todo esto lo hizo para que le alabemos y le demos a él la gloria.
»Les aseguro que el que presta atención a lo que digo y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado, porque ha pasado de la muerte a la vida.
Les aseguro que ya viene la hora, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.
Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trae, y yo lo resucitaré en el día final. En los profetas está escrito: "Dios les enseñará a todos". Así que todos los que escuchan al Padre y aprenden de él, vienen a mí. Nadie ha visto al Padre, sólo el que viene de Dios ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene vida eterna.
Ouvir e obedecer
Felizes os que ouvem a Palavra de Deus e a praticam. Quem tem ouvidos ouça o que o Espírito diz.
Jesús contestó:
—¡Dichosos, más bien, los que oyen la palabra de Dios y la obedecen!
El que tenga oídos, oiga».
Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.
Así se cumple la profecía de Isaías:
»"Oirán, pero no entenderán; verán, pero no percibirán, porque tienen el corazón endurecido, no oyen bien y tienen los ojos cerrados. Por lo tanto, no verán ni oirán ni entenderán ni se convertirán ni dejarán que yo los sane".
»¡Dichosos los ojos de ustedes, porque ven! ¡Dichosos los oídos de ustedes, porque oyen!
Entonces Jesús llamó a la gente y le dijo:
—Escuchen y traten de entender:
Acudan a mí, y presten atención. Escuchen, porque está en juego su vida. Dispuesto estoy a firmar un pacto permanente con ustedes: hacer efectivas las promesas que le hice a David, mi rey amado.
Él dijo:
—¡Ve! Pero dile esto a mi pueblo: "Aunque una y otra vez oyen mis palabras, no quieren entenderlas. Por más que me ven hacer milagros repetidas veces, no quieren entender su significado". Quítales la inteligencia, tápales los oídos y ciérrales los ojos. No quiero que vean, oigan ni entiendan, ni que se vuelvan a mí para que los sane.
Oren también para que Dios nos conceda muchas oportunidades de proclamar el mensaje, pues por ello estoy preso.