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Ajuda para casais

Por Bíblia Online

Deus fortalece casamentos. A Bíblia oferece sabedoria prática para casais: comunicar com verdade, perdoar com graça, servir com amor e buscar a Deus juntos.

Amor e respeito

Maridos, amai vossas mulheres. Mulheres, respeitem seus maridos. O amor mútuo edifica o casamento.

Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a mismo por ella,

Por lo demás, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos.

Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a mismo.

Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia,

Por eso cada uno de ustedes debe despreciar la mentira y hablar la verdad con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

Enójense, pero no pequen; reconcíliense antes de que el sol se ponga,

y no den lugar al diablo.

No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino solo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.

Rechacen todo lo que sea amargura, enojo, ira, gritería, calumnias, y todo tipo de maldad.

En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

União e fidelidade

O que Deus ajuntou não separe o homem. Eu e minha casa serviremos ao Senhor. A fidelidade é alicerce do casamento.

Así que ya no son dos, sino un solo ser. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe nadie.»

Pero si no les parece bien servirle, escojan hoy a quién quieren servir, si a los dioses que sus padres adoraron cuando aún estaban al otro lado del río, o a los dioses que sirven los amorreos en esta tierra donde ahora ustedes viven. Por mi parte, mi casa y yo serviremos al Señor.»

Todos ustedes deben honrar su matrimonio, y ser fieles a sus cónyuges; pero a los inmorales sexuales y a los adúlteros los juzgará Dios.

Deberes sociales de la nueva vida

Ustedes las esposas, respeten a sus esposos, como conviene en el Señor.

Ustedes los esposos, amen a sus esposas, y no las traten con dureza.

Y sobre todo, revístanse de amor, que es el vínculo perfecto.

Que en el corazón de ustedes gobierne la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia.

Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdónense de la misma manera que Cristo los perdonó.

Perdão e paciência

Sede bondosos e compassivos uns com os outros. O amor é paciente, benigno. Permanece e persevera.

El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni presumido, no es orgulloso;

no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso;

no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Pero a los que están unidos en matrimonio les doy este mandato (que en realidad no es mío sino del Señor): Que la esposa no se separe del esposo;

pero en caso de separarse, que no se vuelva a casar, o que se reconcilie con su esposo. De la misma manera, que el esposo no abandone a su mujer.

El marido debe cumplir el deber conyugal con su esposa, lo mismo que la mujer con su esposo.

La esposa ya no tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposo; y tampoco el esposo tiene poder sobre su propio cuerpo, sino su esposa.

No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para dedicarse a la oración. Pero vuelvan luego a juntarse, no sea que Satanás los tiente por no poder dominarse.

No hagan nada por pelea o por orgullo. Al contrario, háganlo con humildad y considerando cada uno a los demás como superiores a mismo.

No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás.

Tengan cuidado de que nadie pague a otro mal por mal; más bien, busquen siempre hacer el bien, tanto entre ustedes como con los demás.

Por sobre todas las cosas, ámense intensamente los unos a los otros, porque el amor cubre infinidad de pecados.

¿Hallaste esposa? ¡Has hallado el bien!

¡Has alcanzado el favor del Señor!

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