Ajuda
Deus é nosso auxílio e socorro em todo tempo. Ele não dorme nem cochila. O Senhor é nosso ajudador — não precisamos temer o que o homem possa nos fazer.
Mi ayuda viene de Dios,
creador del cielo y de la tierra.
1 (2) Nuestro Dios es como un castillo
que nos brinda protección.
Dios siempre nos ayuda
cuando estamos en problemas.
4-6 (6-8) Tú, mi Dios y Señor,
me das tu ayuda y tu apoyo;
harás caer sobre mis enemigos
el mal que quieren hacerme.
¡Destrúyelos, Dios mío,
pues tú eres fiel!
Yo, con mucho gusto,
te presentaré una ofrenda
y alabaré tu bondad,
Dios salva a los buenos.
Cuando llegan los días malos,
Dios es su único refugio.
Dios les brinda su ayuda
y los salva de los malvados;
les da la victoria
porque en él confían.
21-22 (22-23) Mi Señor y Dios,
¡tú eres mi salvador!
No me abandones;
no te alejes de mí,
¡ven pronto en mi ayuda!
Dios y salvador nuestro,
¡ayúdanos!
Por lo grandioso que eres,
¡líbranos y perdona nuestros pecados!
¡Bendito seas, Dios mío,
por atender a mis ruegos!
Tú eres mi fuerza;
me proteges como un escudo.
En ti confío de corazón,
pues de ti recibo ayuda.
El corazón se me llena de alegría,
por eso te alabo en mis cantos.
Si tú no me hubieras ayudado,
muy pronto habría perdido la vida;
»Israelitas, yo soy su Dios
y los he tomado de la mano;
no deben tener miedo,
porque cuentan con mi ayuda.
Tú me das tu protección;
me salvas con tu gran poder
y me concedes la victoria.
»Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.
Y yo le pediré a Dios el Padre que les envíe al Espíritu Santo, para que siempre los ayude y siempre esté con ustedes.
Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. Y Dios, que conoce todos nuestros pensamientos, sabe lo que el Espíritu Santo quiere decir. Porque el Espíritu ruega a Dios por su pueblo especial, y sus ruegos van de acuerdo con lo que Dios quiere.
Pon toda tu confianza en Dios
y no en lo mucho que sabes.
Toma en cuenta a Dios
en todas tus acciones,
y él te ayudará en todo.
Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.