Alma
A alma é a parte mais íntima do ser humano — sede da vida, dos afetos e do encontro com Deus. A Bíblia convida a cuidar da alma com zelo e a aquietá-la diante do Senhor.
A alma diante de Deus
Bendize ao Senhor, ó minha alma! A alma suspira por Deus como a corça suspira pelas águas — com sede de eternidade.
Alaba, alma mía al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.
¡Oh Dios, mi Dios! ¡Cómo te busco! ¡Qué sed tengo de ti en esta tierra reseca y triste en donde no hay agua! ¡Cómo anhelo encontrarte!
¿Por qué voy a desarmarme y estar tan triste? Volveré y lo alabaré. ¡Es mi Dios y mi Salvador!
Silencioso estoy ante el Señor, esperando que él me libre. Porque sólo de él procede la salvación.
Yo espero en el Señor; sí, espero en él. He puesto mi esperanza en su palabra.
Con gritos de júbilo y cánticos te alabaré por haberme redimido.
La ley del Señor es perfecta: infunde nuevo aliento. Sus mandamientos son fieles: dan sabiduría a los sencillos.
Tú hiciste todas las delicadas partes internas de mi cuerpo y las uniste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por haberme hecho tan admirable! Es admirable pensar en ello. Maravillosa es la obra de tus manos, y eso lo sé muy bien.
Líbrame, Señor, de los mentirosos y de los calumniadores.
Cuidar da alma
Que aproveita ao homem ganhar o mundo inteiro e perder a sua alma? Buscar a Deus de toda alma é o caminho da vida.
¿De qué les sirve ganarse el mundo entero y perder la vida eterna? ¿Habrá algún valor terrenal que compense la pérdida del alma?
Jesús respondió:
—"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente".
No teman a los que pueden matar el cuerpo pero no pueden tocar el alma. Sólo teman a Dios, que es el único que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.
»Pero entonces comenzarán a buscar otra vez al Señor su Dios, y lo encontrarán si lo buscan con todo el corazón y toda el alma.
Sigan obedeciendo todos los mandamientos que Moisés les dio, amen al Señor, y sigan el camino que él ha trazado para sus vidas. Aférrense a él y sírvanle con todo su ser».
»Pronto seguiré el camino de todos los que habitan la tierra: Voy a morir.
»Ustedes saben bien que las promesas de Dios se han cumplido.
Me hallarán cuando me busquen, si con toda sinceridad me buscan.
El Señor les dio el mejor consejo: Pregunten dónde está el buen camino, las instrucciones justas en las que antes se orientaban, y vuelvan a vivir conforme a ellas. ¡Ya verán lo bien que se sentirán por ello! Pero responden: «¡No, estamos bien así!».
Las palabras amables son como la miel, endulzan el alma y dan salud al cuerpo.
Querido hermano, ruego a Dios que en todo te vaya bien y que tu cuerpo esté tan saludable como lo está tu alma.