Ânimo
O ânimo vem de Deus. Ele nos fortalece, nos encoraja e renova nossas forças. Quando o desânimo chega, as promessas de Deus nos levantam e nos impulsionam a seguir em frente.
1 (1b) Dios mío,
tú eres mi luz y mi salvación;
¿de quién voy a tener miedo?
Tú eres quien protege mi vida;
¡nadie me infunde temor!
Dios salva a los buenos.
Cuando llegan los días malos,
Dios es su único refugio.
Te llamé y me respondiste;
me diste nuevas fuerzas.
Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.
Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva.
Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.
Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.
El pueblo le respondió:
—¡Nunca abandonaremos a nuestro Dios! ¡Jamás seguiremos a otros dioses! Dios puso en libertad a nuestros antepasados; nos libró de la esclavitud de Egipto. Sabemos de los milagros que él hizo, y de cómo nos ha protegido al pasar por muchas naciones hasta llegar aquí.
Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense!
Tengo muchos deseos de ir a verlos y darles ayuda espiritual. Así su confianza en Dios será permanente, y podremos ayudarnos unos a otros, gracias a la fuerza de esa confianza que tenemos en Dios.
Por eso no nos desanimamos. Aunque nuestro cuerpo se va gastando, nuestro espíritu va cobrando más fuerza.
Por eso, anímense los unos a los otros, y ayúdense a fortalecer su vida cristiana, como ya lo están haciendo.
Hermanos, a pesar de todos nuestros problemas y sufrimientos, nos alegra saber que siguen confiando en el Señor Jesús.