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Arca de noé

Por Bíblia Online

A arca de Noé é história de salvação e fidelidade. Deus instruiu Noé a construir a arca para salvar sua família e os animais do dilúvio — exemplo supremo de obediência e fé.

Entonces Dios le dijo a Noé:

«He decidido acabar con todo ser, pues por causa de ellos la tierra está llena de violencia. ¡Yo los destruiré, junto con la tierra!

Hazte un arca de madera recinosa, con cuartos en ella, y recúbrela con brea por dentro y por fuera.

Hazla de esta manera: su longitud será de ciento treinta y cinco metros, su anchura será de veintidós y medio metros, y su altura de trece y medio metros.

Hazle una ventana, y termínala a medio metro de altura desde la parte de arriba. Pon en su costado la puerta del arca, y hazle un piso inferior, y un segundo y un tercer piso.

El diluvio

Después el Señor le dijo a Noé:

«Entra en el arca, y toda tu casa, porque en esta generación he visto que eres justo delante de .

Para protegerse de ellas, Noé entró en el arca, junto con sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

Los animales limpios, y los que no eran limpios, y las aves, y todo lo que se arrastra sobre la tierra

entraron en el arca de dos en dos, macho y hembra, junto con Noé, tal y como Dios se lo ordenó,

y al séptimo día las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra.

Los que entraron eran un macho y una hembra de cada ser vivo, tal y como Dios se lo había ordenado. Después el Señor cerró la puerta.

El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra, y las aguas subieron y levantaron el arca, y esta flotaba por encima de la tierra.

Tanto arreciaron y aumentaron las aguas sobre la tierra que el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.

Fueron borrados de la superficie de la tierra todos los seres que la habitaban, lo mismo los hombres que el ganado, los reptiles y las aves del cielo. Fueron borrados de la tierra, y solo quedaron con vida Noé y los que estaban con él en el arca.

Las aguas sobre la tierra fueron decreciendo gradualmente, y al cabo de ciento cincuenta días se retiraron,

y a los diecisiete días del mes séptimo el arca se posó sobre los montes de Ararat.

Al cabo de cuarenta días Noé abrió la ventana del arca que había hecho,

y envió un cuervo, el cual salió y estuvo yendo y viniendo, hasta que las aguas sobre la tierra se fueron secando.

También dejó salir una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de la superficie de la tierra,

pero al no hallar la paloma donde asentarse, volvió al arca, donde estaba él, porque las aguas aún cubrían la superficie de toda la tierra. Entonces Noé extendió la mano y, tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.

Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar a la paloma fuera del arca,

y al atardecer la paloma volvió a donde él estaba, pero ya traía en el pico una hoja de olivo. Así entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

Todavía esperó siete días más, y volvió a enviar a la paloma, pero esta ya no volvió a donde él estaba.

El día primero del mes primero del año seiscientos uno de Noé, se secaron las aguas sobre la tierra. Entonces Noé quitó la cubierta del arca, y miró, y resultó que la superficie de la tierra se estaba secando,

Entonces Dios habló con Noé, y le dijo:

«Sal del arca, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos, que están contigo.

Saca a todos los animales que están contigo; a todo ser vivo: aves y ganado, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y pueblen la tierra. ¡Reprodúzcanse y multiplíquense sobre la tierra!»

Dios habló también a Noé y a sus hijos con él. Les dijo:

«Miren, yo establezco mi pacto con ustedes y con sus descendientes que les nazcan después.

Y también con todos los seres vivos que están con ustedes: las aves, los animales y todo el ganado de la tierra que están con ustedes, tanto los que salieron del arca como todos los animales de la tierra.

Estableceré mi pacto con ustedes, y no volveré a exterminar a ningún ser con aguas de diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra.»

He puesto mi arco en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra.

Por la fe, con mucho temor Noé construyó el arca para salvar a su familia, cuando Dios le advirtió acerca de cosas que aún no se veían. Fue su fe la que condenó al mundo, y por ella fue hecho heredero de la justicia que viene por medio de la fe.

a los que en otro tiempo desobedecieron, en los días de Noé, cuando Dios esperaba con paciencia mientras se preparaba el arca, en la que unas cuantas personas, ocho en total, fueron salvadas por medio del agua.

Todo esto es símbolo del bautismo (el cual no consiste en lavar las impurezas del cuerpo sino en el compromiso ante Dios de tener una buena conciencia) que ahora nos salva por la resurrección de Jesucristo,

quien subió al cielo y está a la derecha de Dios, y a quien están sujetos los ángeles, las autoridades y las potestades.

La venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noé;

pues así como en los días antes del diluvio la gente comía y bebía, y se casaba y daba en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Entonces, estarán dos en el campo, y uno de ellos será tomado, y el otro será dejado.

Dos mujeres estarán en el molino, y una de ellas será tomada, y la otra será dejada.

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