Bem
Fazer o bem é mandamento de Deus e expressão prática do amor cristão. A Bíblia convida a praticar o bem a todos, com alegria, sem se cansar — porque colheremos no tempo próprio.
Apártense del mal y practiquen el bien;
busquen la paz, y no la abandonen.
Confía en el Señor, y practica el bien;
así heredarás la tierra y la verdad te guiará.
¡Yo estoy seguro, Señor, de que he de ver
tu bondad en esta tierra de los vivientes!
Recuerda, Señor, que en todo tiempo
me has mostrado tu amor y tu misericordia.
Tú, Señor, eres todo bondad.
Por tu misericordia, acuérdate de mí;
pero olvídate de que en mi juventud
pequé y fui rebelde contra ti.
Tú, Señor, eres justo en todo lo que haces,
y todo lo haces con misericordia.
Así entenderás lo que es el derecho y la justicia,
la igualdad y todo buen camino.
Muy deseable es la bondad en el hombre;
es mejor ser pobre que mentiroso.
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.
Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino solo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes.
En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Nuestro amor debe ser sincero. Odiemos lo malo y sigamos lo bueno.
No permitamos que nos venza el mal. Es mejor vencer al mal con el bien.
Todo sea para la gloria de Dios
Todo me está permitido, pero no todo es provechoso; todo me está permitido, pero no todo edifica.
No se dejen engañar: las malas compañías corrompen las buenas costumbres;
Y Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario, y abunde en ustedes toda buena obra;
Quiero también que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, y no con peinados lujosos, ni con oro, ni perlas, ni vestidos costosos,
sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.
quien se dio a sí mismo por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Por eso, ustedes deben esforzarse por añadir virtud a su fe, conocimiento a la virtud,
dominio propio al conocimiento; paciencia al dominio propio, piedad a la paciencia,
afecto fraternal a la piedad, y amor al afecto fraternal.
¿Quién podrá hacerles daño, si ustedes siguen el bien?
Así ha dicho el Señor:
«Deténganse en los caminos y pregunten por los senderos de otros tiempos; miren bien cuál es el buen camino, y vayan por él. Así hallarán ustedes el descanso necesario. Pero ustedes dijeron: "No iremos por allí."
El Señor es bueno;
es un refugio en el día de la angustia.
El Señor conoce a los que en él confían,
Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa.
De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.
Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo.