Bem
Fazer o bem é mandamento de Deus e expressão prática do amor cristão. A Bíblia convida a praticar o bem a todos, com alegria, sem se cansar — porque colheremos no tempo próprio.
14 (15) aléjense del mal y hagan lo bueno,
y procuren vivir siempre en paz.
Tú debes confiar en Dios.
Dedícate a hacer el bien,
establécete en la tierra
y mantente fiel a Dios.
¡Pero yo sé que viviré
para disfrutar de tu bondad
junto con todo tu pueblo!
Dios mío,
por tu amor y tu bondad
acuérdate de mí.
Recuerda que siempre me has mostrado
tu ternura y gran amor;
pero olvídate de los pecados
que cometí cuando era joven.
Dios mío,
tú siempre cumples tus promesas
y todo lo haces con amor.
Solo él te hará entender
lo que es bueno y justo,
y lo que es siempre tratar
a todos por igual.
Todo el mundo quiere tener
a alguien en quien confiar;
todo el mundo prefiere al pobre
más que al mentiroso.
En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.
Siempre que nos sea posible, hagamos el bien a todos, pero especialmente a los seguidores de Cristo.
No digan malas palabras. Al contrario, digan siempre cosas buenas, que ayuden a los demás a crecer espiritualmente, pues eso es muy necesario.
Por el contrario, sean buenos y compasivos los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por medio de Cristo.
Cómo vivir la vida cristiana
Amen a los demás con sinceridad. Rechacen todo lo que sea malo, y no se aparten de lo que sea bueno.
No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien.
Busquemos el bien de los demás
Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.
¡No se dejen engañar! Bien dice el dicho, que «Las malas amistades echan a perder las buenas costumbres.»
Dios puede darles muchas cosas, a fin de que tengan todo lo necesario, y aun les sobre. Así podrán hacer algo en favor de otros.
También deseo que las mujeres se vistan con sencillez, decencia y modestia. Que no usen peinados exagerados, ni joyas de oro o adornos de perlas ni ropa muy cara. Más bien, que se preocupen por hacer lo bueno, como se espera de las mujeres que aman y respetan a Dios.
Él quiso morir para rescatarnos de todo lo malo y para purificarnos de nuestros pecados. Al hacerlo, nos convirtió en su pueblo, en un pueblo decidido a hacer el bien.
Por eso, mi consejo es que pongan todo su empeño en:
Afirmar su confianza en Dios,
esforzarse por hacer el bien,
procurar conocer mejor a Dios,
y dominar sus malos deseos.
Además, deben ser pacientes,
entregar su vida a Dios,
estimar a sus hermanos en Cristo
y, sobre todo,
amar a todos por igual.
¿Quién puede hacerles mal, si ustedes siempre insisten en hacer el bien? ¡Nadie!
»También les he dicho:
"Deténganse en los cruces de camino,
y pregunten qué camino deben seguir,
y no se aparten de él.
Solo siguiendo el mejor camino
podrán descansar.
¡Pero ustedes se niegan a seguirlo!"
Nuestro Dios es bondadoso
y cuida de los que en él confían.
En momentos de angustia,
él nos brinda protección.
Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.
Ustedes deben ser compasivos con todas las personas, así como Dios, su Padre, es compasivo con todos.»
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