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Casa de Deus

Por Bíblia Online

A casa de Deus é lugar de adoração, refúgio e encontro com o Sagrado. A Bíblia exalta o tabernáculo, o templo e a igreja como morada do Altíssimo entre seu povo.

A presença de Deus

Quão amáveis são os teus tabernáculos! Uma coisa pedi ao Senhor: habitar na casa do Senhor todos os dias da minha vida.

Porque mejor es un día en Tus atrios que mil fuera de ellos.

Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios

Que morar en las tiendas de impiedad.

Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré:

Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura del Señor

Y para meditar en Su templo.

Cuán bienaventurado es aquel que escoges, y acercas a Ti,

Para que more en Tus atrios.

Seremos saciados con el bien de Tu casa,

Tu santo templo.

Oración por la paz de Jerusalén
Cántico de ascenso gradual; de David.

Yo me alegré cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor».

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa del Señor moraré por largos días.

Pero yo soy como olivo verde en la casa de Dios;

En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

Porque el celo por Tu casa me ha consumido,

Y los insultos de los que te injurian han caído sobre .

O templo

Minha casa será chamada casa de oração. O zelo da tua casa me consumiu. O verdadeiro templo é o corpo do cristão.

Jesús echa a los mercaderes del templo

Jesús entró en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo. También volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo*: «Escrito está, "Mi casa será llamada casa de oración", pero ustedes la están haciendo cueva de ladrones».

Jesús echa a los mercaderes del templo

La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén. En el templo encontró a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los que cambiaban el dinero y volcó las mesas. A los que vendían palomas les dijo: «Quiten esto de aquí; no hagan de la casa de Mi Padre una casa de comercio».

Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: «El celo por Tu casa me consumirá».

¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a mismos?

pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad.

Pero Cristofue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza.

»Nuestros padres tuvieron el tabernáculo del testimonio en el desierto, tal como le había ordenado que lo hiciera el que habló a Moisés, conforme al modelo que había visto. A su vez, habiéndolo recibido, nuestros padres lo introdujeron con Josué al tomar posesión de las naciones que Dios arrojó de delante de nuestros padres, hasta los días de David. Y David halló gracia delante de Dios, y pidió el favor de hallar una morada para el Dios de Jacob. Pero fue Salomón quien le edificó una casa.

»Sin embargo, el Altísimo no habita en casas hechas por manos de hombres; como dice el profeta:

"El cielo es Mi trono,

Y la tierra el estrado de Mis pies;

¿Qué casa me edificarán?", dice el Señor,

"¿O cuál es el lugar de Mi reposo?

-"¿No fue Mi mano la que hizo todas estas cosas?".

Futuro glorioso de Sión

Así dice el Señor:

«El cielo es Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies.

¿Dónde, pues, está la casa que podrían edificarme?

¿Dónde está el lugar de Mi reposo?

-»Todo esto lo hizo Mi mano,

Y así todas estas cosas llegaron a ser», declara el Señor.

«Pero a este miraré:

Al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante Mi palabra.

Despertó Jacob de su sueño y dijo: «Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía». Y tuvo miedo y añadió: «¡Cuán imponente es este lugar! Esto no es más que la casa de Dios, y esta es la puerta del cielo».

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