Coração quebrantado
Deus está perto dos que têm o coração quebrantado. A Bíblia consola os aflitos: o sacrifício que Deus aceita é o espírito quebrantado e um coração contrito — jamais desprezará.
El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
y salva a los de espíritu abatido.
Resh
El sacrificio que te agrada
es un espíritu quebrantado;
tú, oh Dios, no desprecias
al corazón quebrantado y arrepentido.
sana a los de corazón quebrantado
y venda sus heridas.
Podrán desfallecer mi cuerpo y mi corazón,
pero Dios es la roca de mi corazón;
él es mi herencia eterna.
Porque lo dice el Alto y Excelso,
el que vive para siempre, cuyo nombre es Santo:
«Yo habito en un lugar santo y sublime,
pero también con el contrito y humilde de espíritu,
para reanimar el espíritu de los humildes
y alentar el corazón de los quebrantados.
Fue mi mano la que hizo todas estas cosas;
fue así como llegaron a existir»,
afirma el Señor.
«Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu,
a los que tiemblan ante mi palabra.
El año del favor del Señor
El Espíritu del Señor y Dios está sobre mí,
por cuanto me ha ungido
para anunciar buenas noticias a los pobres.
Me ha enviado a sanar los corazones heridos,
a proclamar libertad a los cautivos
y la liberación de los prisioneros,
a pregonar el año del favor del Señor
y el día de la venganza de nuestro Dios,
a consolar a todos los que están de duelo
y a confortar a los dolientes de Sion.
Me ha enviado a darles una corona
en vez de cenizas,
aceite de alegría
en vez de luto,
traje de alabanza
en vez de espíritu de desaliento.
Serán llamados robles de justicia,
plantío del Señor,
para mostrar su gloria.
«Dichosos los pobres en espíritu,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos los que sufren,
porque serán consolados.
Dichosos los humildes,
porque recibirán la tierra como herencia.
La tristeza que proviene de Dios produce el arrepentimiento que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte. Fíjense en lo que ha producido en ustedes esta tristeza que proviene de Dios: ¡qué empeño, qué afán por disculparse, qué indignación, qué temor, qué anhelo, qué preocupación, qué disposición para ver que se haga justicia! En todo han demostrado su inocencia en este asunto.
pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.