Crianças
As crianças ocupam lugar especial no coração de Deus. A Bíblia instrui a educá-las, protegê-las e ensiná-las nos caminhos do Senhor desde cedo — formando gerações que temem a Deus.
Herança do Senhor
Os filhos são herança do Senhor. Eles são presentes de Deus — cada criança é um milagre e uma responsabilidade sagrada.
Instruir as crianças
Instrui a criança no caminho em que deve andar. A educação cristã é mandamento repetido através de toda a Escritura.
Disciplinar com amor
A vara e a repreensão dão sabedoria. A disciplina produz o fruto pacífico da justiça nos que são exercitados por ela.
Obediência e promessa
Filhos, obedecei a vossos pais no Senhor. Honra a teu pai e tua mãe para que viva muito tempo sobre a terra.
Hijos, hagan lo que sus padres les dicen, porque esto es lo correcto. "Honra a tu padre y a tu madre". Este es el primer mandamiento que tiene una promesa unida: "para que te vaya bien y tengas larga vida en la tierra".
Padres, no enojen a sus hijos, sino cuiden de ellos, disciplinándolos e instruyéndolos acerca de Dios.
Padres, no enojen a sus hijos, sino cuiden de ellos, disciplinándolos e instruyéndolos acerca de Dios.
Así que imiten a Dios, pues ustedes son sus hijos amados.
Hijos, hagan siempre lo que sus padres dicen, porque esto es lo que le agrada al Señor.
Padres, no hagan enojar a sus hijos, para que no sientan deseos de rendirse.
Crianças e o reino
Deixai vir a mim as crianças. Jesus honrou as crianças como modelo de fé e humildade para todo o seu povo.
Pero Jesús dijo: "Dejen que los niños vengan a mi. No se lo impidan. ¡El reino de los cielos pertenece a quienes son como ellos!"
Pero Jesús dijo: "Dejen que los niños vengan a mi. No se lo impidan. ¡El reino de los cielos pertenece a quienes son como ellos!"
En esos días los discípulos vinieron a Jesús, y le preguntaron: "¿Quién es el más grande en el reino de los cielos?"
Jesús llamó a un niño pequeño. Puso al niño de pie frente a ellos. "Les digo la verdad: a menos que cambien su manera de pensar y se vuelvan como niños pequeños, nunca entrarán en el reino de los cielos. Pero cualquiera que se humilla y se vuelve como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos.
"Les digo la verdad: a menos que cambien su manera de pensar y se vuelvan como niños pequeños, nunca entrarán en el reino de los cielos. Pero cualquiera que se humilla y se vuelve como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. Cualquiera que acepta a un niño como este en mi nombre, me acepta a mí.
Asegúrense de no menospreciar a estos pequeños. Yo les digo que en el cielo sus ángeles siempre están con mi Padre celestial.
Entonces Jesús oró: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas de las mentes de los inteligentes y sabios. Por el contrario, las has revelado a personas comunes.
Benditos aquellos que trabajan por traer la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Aconteció que algunas personas trajeron a sus hijos donde estaba Jesús para que los bendijera, pero los discípulos los echaban y trataban de mantener a los niños lejos de Jesús. Pero cuando Jesús vio lo que estaban haciendo, se molestó mucho y les dijo: "¡Dejen a los niños venir a mí! No se los impidan, porque el reino de los cielos pertenece a todos los que son como estos niños.
Luego tomó a un niño pequeño y lo hizo sentarse justo en medio de ellos. Entonces tomó al niño y lo abrazó, y les dijo: "Cualquiera que recibe a un niño como este en mi nombre, me recibe a mí, y cualquiera que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino al que me envió".
Y Jesús crecía continuamente y se hacía más sabio y más fuerte, y hallaba el favor de Dios y de la gente.
Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?"
"Sí, Señor", respondió él, "tú sabes que te amo",
Identidade e crescimento
Somos filhos de Deus pelo Espírito de adoção. Crescer em Cristo é amadurecer em fé, obediência e amor ao próximo.
Pero a aquellos que lo aceptaron, a quienes creyeron en él, les dio el derecho de convertirse en hijos de Dios.
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
No se les ha dado un espíritu de esclavitud ni de temor una vez más. No, lo que recibieron fue el espíritu que los convierte en hijos, para que estén dentro de la familia de Dios. Ahora podemos decir a viva voz: "¡Dios es nuestro Padre!"
El Espíritu mismo está de acuerdo con nosotros en que somos hijos de Dios.
Toda la creación espera con paciencia, anhelando que Dios se revele a sus hijos.
Porque ustedes son hijos de Dios por medio de su fe en Jesucristo. Todos los que de ustedes fueron bautizados en Cristo se han vestido de Cristo.
¡Miren el amor que tiene el Padre para con nosotros! Por eso podemos ser llamados hijos de Dios, ¡porque eso es lo que somos! La razón por la que el mundo no nos reconoce como hijos de Dios es porque no lo reconocen a él.
Amigos míos, ya somos hijos de Dios, pero lo que llegaremos a ser no se ha revelado todavía. Pero sabemos que cuando él aparezca seremos como él, porque lo veremos como él es realmente. Todos los que tienen esta esperanza en él, asegúrense de ser puros, como él lo es.
Queridos amigos, les escribo a ustedes, hijos, porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús.
Amigos queridos, aléjense del culto a los ídolos.
Debe manejar bien su propia familia. Sus hijos deben respetar lo que él les ordena.
Pero los que no cuidan de sus parientes, especialmente de su propia familia, han negado sus creencias, y son peores que los incrédulos.
¿Acaso han olvidado el llamado de Dios cuando les habla como a hijos suyos? Él dice: "Hijo mío, no tomes con ligereza la disciplina de Dios, ni te des por vencido cuando te corrige. Porque el Señor disciplina a los que ama, y castiga a todos los que recibe como sus hijos". Así que sean pacientes cuando experimenten la disciplina de Dios, porque quiere decir que los está tratando como a sus hijos. ¿Qué hijo no experimenta la disciplina de su padre? Si no reciben disciplina, (la cual todos hemos recibido), entonces son ilegítimos, y no son hijos de verdad. Porque si respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinan, ¿cuánto más deberíamos estar sujetos a la disciplina de nuestro Padre espiritual, que nos conduce a la vida?
Cuando la recibimos, la disciplina nos parece dolorosa, y no sentimos que traiga felicidad. Pero después produce paz en los que han sido entrenados de esta forma para hacer lo recto.
"Cree en el Señor Jesús y serás salvo, tú y toda tu casa", respondieron.
Huye de todo lo que incite tus deseos juveniles. Busca las cosas justas y rectas, busca el amor y la paz así como a los que son cristianos y verdaderos.
Toma todo lo que me escuchaste decir delante de muchos testigos y compártelo con personas fieles, que luego también las enseñen a otros.
Transmitir a fé
Contaremos à geração vindoura os louvores do Senhor. O legado de fé é o maior presente que damos aos nossos filhos.
Nada me alegra más que escuchar que mis amados hermanos siguen la verdad.
Nada me alegra más que escuchar que mis amados hermanos siguen la verdad.