Cura
A cura é promessa e poder de Deus. Jesus curou toda enfermidade e todo mal. As Escrituras declaram que pelas suas pisaduras fomos sarados — cura do corpo, da alma e do espírito.
Pelas suas pisaduras
Ele foi ferido pelas nossas transgressões e moído pelas nossas iniquidades. Pelas suas pisaduras fomos sarados.
¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros! ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento!
¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros! ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento!
Y sin embargo, el sufrimiento que él padeció es el que a nosotros nos correspondía, nuestras penas eran las que lo agobiaron. Y nosotros pensábamos que sus tribulaciones eran castigo de Dios por sus propios pecados, ¡pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros! ¡Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz, lo azotaron y nosotros fuimos sanados por su sufrimiento!
Cristo mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados a la cruz, para que muramos al pecado y llevemos una vida justa. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
Cristo mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados a la cruz, para que muramos al pecado y llevemos una vida justa. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados.
Jesus, o curador
Jesus percorreu cidades e aldeias curando toda doença. Ele deu autoridade aos discípulos para curar enfermos.
Jesús recorría las ciudades y los pueblos de la región enseñando en las sinagogas, predicando las buenas nuevas del reino y sanando a la gente de sus enfermedades y dolencias.
»Curen enfermos, resuciten muertos, sanen leprosos y echen fuera demonios. De la misma manera que ustedes están recibiendo este poder gratuitamente, tampoco cobren por sus servicios.
»Curen enfermos, resuciten muertos, sanen leprosos y echen fuera demonios. De la misma manera que ustedes están recibiendo este poder gratuitamente, tampoco cobren por sus servicios.
Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad para echar fuera espíritus malignos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.
Jesús alcanzó a oír aquellas palabras y les respondió:
—Porque los sanos no necesitan médico, y los enfermos sí.
Jesús recorrió toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando las buenas noticias del reino y sanando las enfermedades y dolencias de la gente.
Sanen a los enfermos y díganles: "El reino de Dios ya está cerca de ustedes".
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para dar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado para anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos,
Él, al verlos, les dijo:
—Vayan a presentarse a los sacerdotes.
Y mientras aún iban en el camino, quedaron sanos.
Un sábado, Jesús estaba enseñando en una sinagoga. Allí estaba una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un demonio. Andaba encorvada y no podía enderezarse del todo. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:
—Mujer, quedas libre de tu mal.
Le dijo eso mientras ponía las manos sobre la mujer, y ella al instante se enderezó y comenzó a alabar a Dios. El jefe de la sinagoga se enojó, porque Jesús había sanado en sábado, y le dijo a la gente:
—Hay seis días en que se puede trabajar. Vengan esos días para ser sanados y no el sábado.
El Señor le contestó:
—¡Hipócritas! ¿No desatan ustedes su buey o su burro en sábado y lo llevan a tomar agua? Y a esta mujer, que es descendiente de Abraham, y a quien Satanás tuvo enferma por dieciocho años, ¿no se le debía desatar esta cadena en sábado?
Cuando él habló de esta manera, sus enemigos quedaron en vergüenza ante la gente, pero esta estaba feliz por las maravillas que él hacía.
Jesús, que lo oyó, le dijo a Jairo:
—No tengas miedo; nada más cree y ella se sanará.
Jesús le dijo:
—Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz, que ya no estás enferma.
—¿Que si puedo? —dijo Jesús—. Cualquier cosa es posible si crees.
Jesús le dijo:
—Puedes irte, tu fe te ha sanado.
Instantáneamente el ciego vio; y siguió a Jesús en el camino.
Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en sus manos serpientes, cuando beban algo venenoso, no les hará daño, pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán».
—¡Eneas —le dijo Pedro—, Jesucristo te sana! Levántate y arregla tu cama.
El paralítico quedó curado instantáneamente.
Eu sou o Senhor que te sara
Eu sou o Senhor que te sara. Ele perdoa todas as iniquidades e sara todas as enfermidades — com bondade e misericórdia.
Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si ustedes prestan atención a mi voz, y me obedecen y hacen lo que es bueno, no los dejaré sufrir las enfermedades que envié sobre los egipcios, porque yo soy el Señor que les da la salud».
Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si ustedes prestan atención a mi voz, y me obedecen y hacen lo que es bueno, no los dejaré sufrir las enfermedades que envié sobre los egipcios, porque yo soy el Señor que les da la salud».
Les dijo: «Yo soy el Señor su Dios. Si ustedes prestan atención a mi voz, y me obedecen y hacen lo que es bueno, no los dejaré sufrir las enfermedades que envié sobre los egipcios, porque yo soy el Señor que les da la salud».
»Servirán al Señor su Dios solamente, y yo los bendeciré con alimentos y agua, y apartaré toda enfermedad de entre ustedes.
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus enfermedades,
Él perdona todos tus pecados y sana todas tus enfermedades,
Él sana a los quebrantados de corazón y les venda las heridas.
Él sana a los quebrantados de corazón y les venda las heridas.
Él habló y fueron sanados, arrebatados de las puertas de la muerte.
Él habló y fueron sanados, arrebatados de las puertas de la muerte.
Señor, Dios mío, a ti clamé y tú me devolviste la salud.
El Señor da vista a los ciegos, el Señor ama a los justos.
Los cuida en sus enfermedades, y alivia sus dolores y preocupaciones.
El bueno no está libre de tribulación; también tiene sus problemas pero en todos ellos lo auxilia el Señor.
Cura e restauração
Eu te restaurarei e sararei as tuas feridas, diz o Senhor. A oração da fé salvará o enfermo e o Senhor o levantará.
Les devolveré a ustedes la salud y sanaré sus heridas. Ahora los llaman «Los desechados» y «Jerusalén, sitio que nadie quiere».
Sin embargo, vendrá el tiempo en que sanaré a Jerusalén y le daré prosperidad y paz.
¡Señor, sólo tú puedes sanarme, sólo tú puedes salvarme de todos los peligros, por eso toda la gratitud de mi corazón es sólo para ti!
Si alguno está enfermo, que llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración que hagan con fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, él lo perdonará.
Si alguno está enfermo, que llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración que hagan con fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, él lo perdonará.
Si alguno está enfermo, que llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración que hagan con fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, él lo perdonará.
Si alguno está enfermo, que llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración que hagan con fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, él lo perdonará.
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
Es tal la grandeza de las revelaciones que he recibido que, para que no me enorgullezca demasiado, el Señor clavó en mi carne un aguijón, un mensajero de Satanás que me atormenta. Tres veces he pedido a Dios que me lo quite, y las tres veces me ha respondido: «Debe bastarte mi amor. Mi poder se manifiesta más cuando la gente es débil». Por eso, de muy buena gana me siento orgulloso de mis debilidades; gracias a ellas, se muestra en mí el poder de Cristo.
si mi pueblo se humilla, y ora, y busca mi rostro, y se arrepiente de sus caminos malvados, los oiré desde el cielo y perdonaré sus pecados y restauraré el país.
«Vuelve a ver a Ezequías, el jefe de mi pueblo, y dile que yo, el Señor, el Dios de su antepasado David, he oído su oración y he visto sus lágrimas. Dile que yo lo sanaré, y que dentro de tres días, a partir de hoy, se levantará e irá al templo del Señor.
«Vuelve a ver a Ezequías, el jefe de mi pueblo, y dile que yo, el Señor, el Dios de su antepasado David, he oído su oración y he visto sus lágrimas. Dile que yo lo sanaré, y que dentro de tres días, a partir de hoy, se levantará e irá al templo del Señor.
Promessas e esperança
O Senhor dá forças aos cansados. O sol da justiça se levantará com salvação nas suas asas.
Él da fuerzas al cansado y extenuado, y vigor al débil.
»Pero para ustedes que respetan mi fama, se levantará el Sol de Justicia trayendo en sus rayos la salvación. Entonces serán libres y saltarán con gozo, como los terneros que son sacados del establo.
»Pero para ustedes que respetan mi fama, se levantará el Sol de Justicia trayendo en sus rayos la salvación. Entonces serán libres y saltarán con gozo, como los terneros que son sacados del establo.
El corazón alegre es una buena medicina, pero el ánimo triste debilita el cuerpo.
«Hagan caminos rectos para sus pies», para que la pierna coja no se tuerza, sino que sane.