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Educação das crianças

Por Bíblia Online

A educação cristã dos filhos é responsabilidade sagrada dos pais. A Bíblia ensina a instruir, disciplinar e modelar a fé desde a tenra idade, formando gerações que temem ao Senhor.

Instruir nos caminhos de Deus

Instrui a criança no caminho em que deve andar. A educação bíblica molda o caráter e estabelece fundamentos para a vida.

Educa a tu hijo desde niño,

y aun cuando llegue a viejo

seguirá tus enseñanzas.

La necedad del niño

a golpes se corrige.

No hay nada como la sabiduría

Queridos jovencitos:

cuando su padre los instruya,

préstenle atención,

si realmente quieren aprender.

Consejos contra los falsos amigos

Querido jovencito:

Atiende a tu padre

cuando te llame la atención,

y muestra respeto

cuando tu madre te enseñe.

Sus enseñanzas te adornarán

como una corona en la cabeza,

como un collar en el cuello.

Siempre habla con sabiduría,

y enseña a sus hijos con amor.

Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.

Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales. Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.

y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.

Fieles a Dios

»Cuando ustedes estaban en el monte Horeb, Dios me dijo que los reuniera delante de él, pues quería hablarles y enseñarles a obedecerlo todo el tiempo, para que del mismo modo ustedes enseñaran a sus hijos.

»Apréndanse de memoria estas enseñanzas, y mediten en ellas; escríbanlas de tal modo que puedan atarlas a sus brazos o colgarlas sobre su frente, para que en todo momento puedan recordarlas. Escríbanlas también en las puertas de su casa y en los portones de sus ciudades. Enséñenselas a sus hijos en todo momento y lugar, y así ustedes y ellos vivirán largos años en esta tierra que Dios les ha prometido. ¡Vivirán allí mientras el cielo exista!

Disciplina e amor

A vara e a repreensão dão sabedoria. A disciplina é expressão de amor que protege e forma o caráter dos filhos.

Los golpes y la disciplina

enseñan a ser sabio,

pero el que es malcriado

solo avergüenza a su madre.

Corrige a tu hijo

y vivirás tranquilo y satisfecho.

Si amas a tu hijo, corrígelo;

si no lo amas, no lo castigues.

-12-

A los niños hay que corregirlos.

Unos buenos golpes no los matarán,

pero los librarán de la muerte.

Corrige a tu hijo

antes de que sea muy tarde;

no te hagas culpable de su muerte.

Si ahora ustedes están sufriendo, es porque Dios los ama y los corrige, como si fueran sus hijos. Porque no hay un padre que no corrija a su hijo.

Ustedes, los hijos, deben obedecer a sus padres en todo, pues eso agrada al Señor. Y ustedes, los padres, no deben hacer enojar a sus hijos, para que no se desanimen.

Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.

Ensinar pelas Escrituras

Desde a infância conheces as sagradas letras. As Escrituras formam, equipam e capacitam para toda boa obra.

Recuerda que desde niño has leído la Biblia, y que sus enseñanzas pueden hacerte sabio, para que aprendas a confiar más en Jesucristo y así seas salvo.

debes seguir creyendo en lo que aprendiste, y que sabes que es la verdad. Después de todo, conoces muy bien a quienes te lo han enseñado. Recuerda que desde niño has leído la Biblia, y que sus enseñanzas pueden hacerte sabio, para que aprendas a confiar más en Jesucristo y así seas salvo.

Dios cuida y guía a su pueblo

1 (1b) Pueblo mío,

escucha mis enseñanzas;

atiende a mis palabras.

Te hablaré por medio de ejemplos,

y te explicaré los misterios del pasado.

Son cosas que ya conocemos

pues nuestros padres nos las contaron.

Pero nuestros hijos deben conocerlas;

debemos hablarles a nuestros nietos

del poder de Dios

y de sus grandes acciones;

¡de las maravillas que puede realizar!

Son cosas que ya conocemos

pues nuestros padres nos las contaron.

Pero nuestros hijos deben conocerlas;

debemos hablarles a nuestros nietos

del poder de Dios

y de sus grandes acciones;

¡de las maravillas que puede realizar!

Pero nuestros hijos deben conocerlas;

debemos hablarles a nuestros nietos

del poder de Dios

y de sus grandes acciones;

¡de las maravillas que puede realizar!

Dios fijó una ley permanente

para su pueblo Israel,

y a nuestros abuelos les ordenó

instruir en ella a sus hijos,

para que ellos, a su vez,

nos instruyeran a nosotros

y a las futuras generaciones

que todavía no han nacido.

Así confiaremos en Dios,

tendremos presentes sus grandes hechos

y cumpliremos sus mandamientos.

8-10 (9-11) Dios bendice

a los que en él confían.

Ustedes, pueblo de Dios,

vengan y prueben su bondad;

verán que a quienes lo adoran

nunca les falta nada.

Los ricos pasarán hambre,

pero a los que confían en Dios

nunca les faltará nada bueno.

11 (12) Vengan conmigo, queridos niños;

¡préstenme atención!

Voy a enseñarles a honrar a Dios.

11 (12) Vengan conmigo, queridos niños;

¡préstenme atención!

Voy a enseñarles a honrar a Dios.

Los hijos que tenemos

son un regalo de Dios.

Los hijos que nos nacen

son nuestra recompensa.

Bênção e promessa

Os filhos são herança do Senhor. A educação cristã é investimento eterno que produz frutos em todas as gerações.

Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Dejen que los niños se acerquen a . No se lo impidan; porque el reino de Dios es de los que son como ellos.»

»Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.

Yo haré que corra agua en el desierto

y que broten arroyos en tierras secas.

A tus descendientes les daré vida nueva

y les enviaré mi bendición.

En esos días, el rey Ezequías se enfermó gravemente y estaba por morir. El profeta Isaías fue a visitarlo y le dijo: «Dios dice que vas a morir, así que arregla todos tus asuntos familiares más importantes».

Entonces Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró a Dios así: «Dios mío, no te olvides de que yo siempre he sido sincero contigo, y te he agradado en todo». Luego Ezequías lloró con mucha tristeza.

El profeta Isaías salió, y ordenó que le pusieran al rey Ezequías una pasta de higos en la herida para que sanara. Luego el rey preguntó: «¿Cómo puedo estar seguro de que voy a sanar, y que podré ir al templo de mi Dios?»

Dios le dijo a Isaías:

«Vuelve y dile al rey Ezequías, que yo, el Dios de su antepasado David, he escuchado su oración y he visto sus lágrimas. Dile que lo sanaré, y que voy a darle quince años más de vida. Yo salvaré a Ezequías y a Jerusalén del poder del rey de Asiria. Dile además que, como prueba de que cumpliré mi promesa, le daré esta señal: la sombra del reloj del rey Ahaz va a retroceder diez grados».

Todo sucedió como Dios dijo.

Luego de recuperarse de su enfermedad, el rey Ezequías escribió lo siguiente:

«Yo pensé que iba a morirme

justo cuando estaba viviendo

los mejores años de mi vida.

Pensé que aquí en la tierra

no volvería a ver a nadie,

y que tampoco vería a mi Dios.

Desbarataron mi casa,

y me deprimí bastante;

¡perdí las ganas de vivir!

»Todo esto pasó de un día para otro,

pero esperé con paciencia

a que saliera el sol.

Me sentía derrotado,

como si un león me hubiera atacado.

Chillé como golondrina,

¡me quejé como paloma!

Me cansé de mirar al cielo y gritar:

"¡Dios mío, estoy angustiado!

¡Dios mío, ven en mi ayuda!"

»Era tanta mi amargura

que ya ni dormir podía.

Pero no podía quejarme

porque , mi Dios,

ya me lo habías anunciado,

y cumpliste tu palabra.

», mi Dios,

me devolviste la salud

y me diste nueva vida.

Tus enseñanzas son buenas,

porque dan vida y salud.

Sin duda fue para mi bien

pasar por tantos sufrimientos.

Por tu amor me salvaste de la muerte,

y perdonaste todos mis pecados.

»Los que han muerto

ya no pueden alabarte,

ni confiar en tu fidelidad;

en cambio, los que aún viven

pueden alabarte como te alabo yo.

También nuestros hijos y nuestros nietos

podrán hablar de tu fidelidad.

»Dios mío, me salvarás,

y en tu templo te alabaremos

con música de arpas

todos los días de nuestra vida».

Yo instruiré a tus habitantes,

y todos vivirán en paz.

Seja o primeiro