Pular para o conteúdo
Publicidade

Encorajamento

Por Bíblia Online

O encorajamento é uma das vocações mais lindas do cristão. A Bíblia transborda de palavras de ânimo: não temas, levanta-te, Eu sou contigo. Deus nos encoraja para encorajarmos outros.

Não temas

Deus diz repetidamente: não temas, Eu sou contigo. Ele fortalece, sustenta e caminha ao nosso lado em cada desafio.

No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha.

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni las llamas arderán en ti.

Ante mis ojos eres grandemente estimado y digno de honra. Yo te amo, y por ti y por tu vida daré hombres y naciones.

No temas, que yo estoy contigo. Del oriente traeré a tus descendientes, y del occidente volveré a juntarte.

»No tengas miedo, que no serás confundida; no te avergüences, que no serás humillada. Al contrario, te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y no volverás a acordarte de la humillación de tu viudez.

Castigo de los rebeldes

Los que no preguntaban por , me buscaron; los que no me buscaban, me encontraron. A los que no invocaban mi nombre, les dije «Aquí me tienen».

pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan.

Después la voz del Señor, que decía:

«¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?»

Y yo respondí:

«Aquí estoy yo. Envíame a .»

Escucha lo que te mando: Esfuérzate y valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas.»

Escucha lo que te mando: Esfuérzate y valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas.»

El pueblo respondió:

«¡Jamás dejaremos al Señor por servir a otros dioses!

¡El Señor es nuestro Dios! Fue él quien nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, del país donde éramos esclavos. Hizo grandes señales en Egipto, y en todos los caminos por donde hemos andado, y en todos los pueblos por los que hemos cruzado, siempre nos ha protegido.

Esfuércense y cobren ánimo; no teman, ni tengan miedo de ellos, porque contigo marcha el Señor tu Dios, y él no te dejará ni te desamparará.»

El Señor va delante de ti. Él estará contigo, y no te dejará ni te desamparará. No temas ni te intimides.»

Deus está conosco

Se Deus é por nós, quem será contra nós? Tudo posso naquele que me fortalece. Ele nos encoraja pela sua presença.

¿Qué más podemos decir? Que si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra de nosotros.

Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Cada uno de nosotros debe agradar a su prójimo en lo que es bueno, con el fin de edificarlo.

Que el Dios de la paciencia y de la consolación les conceda a ustedes un mismo sentir, según Cristo Jesús,

Porque deseo verlos para transmitirles algún don espiritual, a fin de que sean fortalecidos;

es decir, para que nos fortalezcamos unos a otros con esta fe que ustedes y yo compartimos.

¡todo lo puedo en Cristo que me fortalece!

Estoy persuadido de que el que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!

Por lo tanto, no nos desanimamos. Y aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando de día en día.

Porque estos sufrimientos insignificantes y momentáneos producen en nosotros una gloria cada vez más excelsa y eterna.

Vivimos por la fe

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros,

que estamos en dificultades, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados;

perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos;

siempre llevamos en el cuerpo, y por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros.

Porque nosotros, los que vivimos, siempre estamos entregados a la muerte por amor a Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal.

El ministerio de la reconciliación

Así que, puesto que conocemos el temor del Señor, intentamos convencer a todos. Para Dios es evidente lo que somos; y espero que también lo sea para la conciencia de ustedes.

No estamos recomendándonos otra vez a ustedes, sino que les damos la oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengan con qué responder a los que presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón.

Si estamos locos, lo estamos para Dios; y si estamos cuerdos, lo estamos para ustedes.

El amor de Cristo nos lleva a actuar así, al pensar que si uno murió por todos, entonces todos murieron;

y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para , sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Así que, de aquí en adelante, nosotros ya no conocemos a nadie desde el punto de vista humano; y aun si a Cristo lo conocimos desde el punto de vista humano, ya no lo conocemos así.

De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo a través de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación.

Esto quiere decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomarles en cuenta sus pecados, y que a nosotros nos encargó el mensaje de la reconciliación.

Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios».

Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios.

Porque si hay buena disposición, lo que se da es bien recibido, según lo que uno tiene y no según lo que no tiene.

Sufrimiento de Pablo

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,

quien nos consuela en todos nuestros sufrimientos, para que también nosotros podamos consolar a los que están sufriendo, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Ânimo nas lutas

No mundo tereis aflições, mas tende bom ânimo — Eu venci o mundo. O Senhor é refúgio seguro em toda tribulação.

Estas cosas les he hablado para que en tengan paz. En el mundo tendrán sufrimiento; pero confíen, yo he vencido al mundo.»

Estas cosas les he hablado para que en tengan paz. En el mundo tendrán sufrimiento; pero confíen, yo he vencido al mundo.»

»La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.

»La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en castigo. Por lo tanto, el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Promessas de conforto

Vinde a mim os cansados e sobrecarregados. Lança sobre Ele tuas ansiedades, pois Ele cuida de ti.

Vengan a todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.

, deja tus pesares en las manos del Señor,

y el Señor te mantendrá firme;

el Señor no deja a sus fieles caídos para siempre.

Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío,

no temo sufrir daño alguno, porque estás conmigo;

con tu vara de pastor me das nuevo aliento.

Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío,

no temo sufrir daño alguno, porque estás conmigo;

con tu vara de pastor me das nuevo aliento.

El Señor es mi luz y mi salvación

El Señor es mi luz y mi salvación;

¿a quién podría yo temer?

El Señor es la fortaleza de mi vida;

¿quién podría darme miedo?

¡Espera en el Señor!

¡Da a tu corazón ánimo y aliento!

¡, espera en el Señor!

Ustedes, los que esperan en el Señor,

¡esfuércense, y cobren ánimo!

«Yo te voy a hacer que entiendas.

Voy a enseñarte el camino que debes seguir,

y no voy a quitarte los ojos de encima.

Dios es nuestro amparo y fortaleza

Dios es nuestro amparo y fortaleza,

nuestro pronto auxilio en todos los problemas.

Por eso no tenemos ningún temor.

Aunque la tierra se sacuda,

y los montes se hundan en el fondo del mar;

aunque sus aguas rujan y se agiten,

y los montes tiemblen ante su furia.

Pero yo, cuando tengo miedo, confío en ti.

Confío en ti, mi Dios, y alabo tu palabra;

confío en ti, mi Dios, y no tengo miedo;

¿qué puede hacerme un simple mortal?

Señor y Dios nuestro, ¡muéstranos tu bondad

y confirma la obra de nuestras manos!

¡, confirma la obra de nuestras manos!

El Señor es tu protector

Elevo mis ojos a los montes;

¿de dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene del Señor,

creador del cielo y de la tierra.

Todo el tiempo pienso en ti, Señor;

contigo a mi derecha, jamás caeré.

, Señor, eres el refugio de los pobres;

eres su amparo en momentos de angustia.

En ti confían los que conocen tu nombre,

porque , Señor, proteges a los que te buscan.

Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes.

Esto les causa gran gozo, aun cuando les sea necesario soportar por algún tiempo diversas pruebas y dificultades;

¿Quién podrá hacerles daño, si ustedes siguen el bien?

¡Dichosos ustedes, si sufren por causa de la justicia! Así que no les tengan miedo, ni se asusten.

Encorajar uns aos outros

Encorajai-vos mutuamente e edificai-vos uns aos outros. Não desanimemos — a bondade do Senhor é nova a cada manhã.

Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.

Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.

Tengámonos en cuenta unos a otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.

No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino animémonos unos a otros; y con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca.

Vivan sin ambicionar el dinero. Más bien, confórmense con lo que ahora tienen, porque Dios ha dicho: «No te desampararé, ni te abandonaré».

Así que podemos decir con toda confianza:

«El Señor es quien me ayuda;

no temeré lo que pueda hacerme el hombre.»

Así que, amados hermanos míos, manténganse firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo de ustedes en el Señor no carece de sentido.

Salutaciones finales

Manténganse atentos y firmes en la fe; sean fuertes y valientes.

Salutaciones finales

Manténganse atentos y firmes en la fe; sean fuertes y valientes.

Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Además, David le dijo a su hijo Salomón: «¡Anímate y esfuérzate! Pon manos a la obra, y no temas ni desmayes. El Señor mi Dios estará contigo. No te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa del Señor.

El Señor está en medio de ti, y te salvará con su poder; por ti se gozará y se alegrará; por amor guardará silencio, y con cánticos se gozará por ti.»

Solo yo los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza."

Palabra del Señor.

Toda labor rinde sus frutos,

pero hablar por hablar empobrece.

Jesús les dijo: «Síganme, y yo haré de ustedes pescadores de personas.»

Enseguida, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Deus chama pelo nome

Ao longo da Bíblia, Deus chamou seus servos pelo nome — Abraão, Moisés, Samuel, Paulo — encorajando cada um pessoalmente.

Una noche, Dios le habló a Israel en una visión. Lo llamó por su nombre Jacob, y él respondió:

«Aquí estoy.»

Entonces el ángel de Dios me habló en sueños, y yo me dispuse a escucharlo.

Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo, y le dijo:

«¡Abrahán, Abrahán!»

Y él respondió:

«¡Aquí estoy!»

El Señor vio que Moisés iba a ver la zarza, así que desde la zarza lo llamó y le dijo:

«¡Moisés, Moisés!»

Y él respondió:

«Aquí estoy.»

Entonces Elí llamó a Samuel, y le dijo:

«Samuel, hijo mío.»

Y él respondió:

«Aquí estoy.»

En Damasco había un discípulo llamado Ananías, que había tenido una visión en la que el Señor lo llamaba por su nombre. Ananías había respondido: «Aquí me tienes, Señor.»

María dijo entonces: «Yo soy la sierva del Señor. ¡Cúmplase en lo que has dicho!» Y el ángel se fue de su presencia.

¿Acaso no se venden cinco pajarillos por un par de monedas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos.

Lo mismo pasa con ustedes, pues hasta los cabellos de su cabeza están todos contados. Así que no teman, pues ustedes valen más que muchos pajarillos.

Seja o primeiro