Família de Deus
A família de Deus transcende laços de sangue. Em Cristo, somos adotados como filhos, irmãos uns dos outros e membros de uma família eterna — a Igreja.
Adotados por Deus
Recebemos o espírito de adoção pelo qual clamamos: Abba, Pai! Se filhos, também herdeiros — herdeiros de Deus e co-herdeiros com Cristo.
Porque no recibieron un espíritu de esclavitud que los guíe otra vez al temor, sino recibieron el Espíritu de adopción, por Quien clamamos: ¡Abba! (¡Padre!)
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si sufrimos con Él, para que también seamos glorificados con Él.
Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para que redimiera a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción.
Por cuanto ustedes son hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, Quien clama: ¡Abba! (Padre). Por tanto, ya no eres esclavo sino hijo, y si hijo, también heredero por medio de Dios.
porque todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Pues todos los que fueron bautizados en Cristo, se vistieron de Cristo.
No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni hembra. Porque todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
Segunda garantía: nos predestinó
al predestinarnos para Él mismo en adopción por medio de Jesucristo, según la complacencia de su voluntad, para la alabanza de la gloria de su gracia que nos favoreció altamente en el Amado.
Dimensiones del amor de Cristo
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre, de Quien recibe nombre toda parentela en los cielos y en la tierra,
Pero a los que creen en su Nombre, los que lo recibieron, les dio potestad de ser hijos de Dios, quienes no nacieron de sangres, ni de voluntad corporal, ni de voluntad de hombre, sino de Dios.
A comunidade de fé
Não abandonem a congregação. Somos um corpo em Cristo, membros uns dos outros, chamados a amar e a servir.
sin dejar de congregarnos, como algunos acostumbran, sino exhortémonos, y tanto más cuando ven que el día se acerca.
Soporten la disciplina. Dios los trata como a hijos, porque ¿a cuál hijo no disciplina su padre? Pero si a ustedes no se les aplica disciplina, como todos la recibieron, entonces no son hijos verdaderos sino ilegítimos.
Además, tuvimos a nuestros padres terrenales quienes nos disciplinaban y los respetábamos. ¿No nos someteremos mucho más al Padre de los espíritus para que vivamos? Y ellos ciertamente nos disciplinaron por pocos días según lo que les parecía, pero la disciplina de Dios es para lo provechoso, a fin de que participemos de su santidad.
así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo, e individualmente miembros los unos de los otros.
De manera que si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él. Y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.
En consecuencia, ya no son extraños y forasteros, sino son conciudadanos con los santos y miembros de la familia de Dios. Son edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya Piedra Angular es el mismo Cristo Jesús.
En Él todo el edificio está ensamblado y crece hasta ser el Templo Santo en el Señor, en el cual también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en Espíritu.
Quem é minha família?
Jesus disse: quem faz a vontade de Deus, esse é meu irmão e irmã. A família de Deus inclui todos os que creem.
Él les respondió: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Entonces miró a su alrededor y dijo: ¡Aquí están mi madre y mis hermanos! Cualquiera que haga la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.
El esclavo no permanece en casa para siempre. El hijo permanece para siempre.
Jesús les respondió: Si Dios fuera su Padre, ciertamente me amarían, porque Yo procedo de Dios. No vine por iniciativa propia, sino Él me envió.
Exhortaciones
No reprendas al anciano, sino exhórtalo como a un padre, a los más jóvenes, como a hermanos, a las ancianas, como a madres, a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
Hijos de Dios
¡Consideren qué glorioso amor nos dio el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios! ¡Y somos! Por esto no nos conoce el mundo, porque no lo conoció a Él.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se manifiesta lo que seremos, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como Él es.
Así que, mientras tengamos oportunidad, esforcémonos en hacer el bien a todos, especialmente a la familia de la fe.