Filhos
Os filhos são herança do Senhor — bênção e responsabilidade sagrada. A Bíblia orienta sobre a criação dos filhos com amor, disciplina e instrução nos caminhos de Deus.
Herança do Senhor
Os filhos são herança do Senhor e o fruto do ventre é seu galardão. Bem-aventurado o homem que enche deles a sua aljava.
Los hijos que tenemos
son un regalo de Dios.
Los hijos que nos nacen
son nuestra recompensa.
Los hijos que nos nacen
cuando aún somos jóvenes,
hacen que nos sintamos seguros,
como guerreros bien armados.
Quien tiene muchos hijos,
bien puede decir
que Dios lo ha bendecido.
No tendrá de qué avergonzarse
cuando se defienda en público
delante de sus enemigos.
1 (1b) ¡Dios bendice
a todos los que lo obedecen
y siguen sus enseñanzas!
Si tú eres uno de ellos,
Dios te bendecirá mucho.
En el seno de tu hogar
comerás y disfrutarás
de lo que ganes con tu trabajo.
Tu esposa tendrá muchos hijos.
¡Parecerá un racimo de uvas!
Nunca en tu mesa faltará comida,
y tus hijos crecerán
fuertes como los olivos.
¡Así es como Dios bendice
a todos los que lo obedecen!
1 (1b) ¡Dios bendice
a todos los que lo obedecen
y siguen sus enseñanzas!
Si tú eres uno de ellos,
Dios te bendecirá mucho.
En el seno de tu hogar
comerás y disfrutarás
de lo que ganes con tu trabajo.
Tu esposa tendrá muchos hijos.
¡Parecerá un racimo de uvas!
Nunca en tu mesa faltará comida,
y tus hijos crecerán
fuertes como los olivos.
Permite que nuestros hijos
crezcan en su juventud
fuertes y llenos de vida,
como plantas en un jardín.
Permite que nuestras hijas sean hermosas
como las columnas de un palacio.
Los hijos de la gente honrada
dominarán el país
y serán siempre bendecidos.
y les dio esta bendición:
«Quiero que se reproduzcan,
quiero que se multipliquen,
quiero que llenen la tierra
y la pongan bajo su dominio.
Que dominen a los peces del mar
y a las aves del cielo,
y a todos los seres vivos
que se arrastran por el suelo».
»Dios bendecirá a sus hijos, y a sus cosechas y ganados.
»Nunca habrá otro pueblo tan bendecido como el de ustedes. No habrá una sola familia que no tenga hijos, y todos sus ganados tendrán sus crías.
Instruir e disciplinar
Instrui a criança no caminho em que deve andar, e quando envelhecer não se desviará dele. Disciplina é amor em ação.
Educa a tu hijo desde niño,
y aun cuando llegue a viejo
seguirá tus enseñanzas.
La necedad del niño
a golpes se corrige.
Si amas a tu hijo, corrígelo;
si no lo amas, no lo castigues.
Los golpes y la disciplina
enseñan a ser sabio,
pero el que es malcriado
solo avergüenza a su madre.
A los niños hay que corregirlos.
Unos buenos golpes no los matarán,
Queridos jovencitos:
cuando su padre los instruya,
préstenle atención,
si realmente quieren aprender.
Qué dicha es tener un hijo sabio;
qué triste es tener un hijo tonto.
Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.
O amor de Deus por crianças
Deixai vir a mim as crianças. Jesus acolheu, abençoou e honrou as crianças como modelo de fé e humildade.
Al ver Jesús lo que estaban haciendo sus discípulos, se enojó con ellos y les dijo:
«Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos.
»Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.
Mientras tanto, Jesús seguía creciendo en sabiduría y en estatura. Dios y toda la gente del pueblo estaban muy contentos con él, y lo querían mucho.
Con quienes lo honran,
Dios es tan tierno
como un padre con sus hijos.
¡Miren! Dios el Padre nos ama tanto que la gente nos llama hijos de Dios, y la verdad es que lo somos. Por eso los pecadores de este mundo no nos conocen, porque tampoco han conocido a Dios.
Bênção e promessa
O Senhor te abençoe e te guarde. Os filhos dos justos serão abençoados e suas gerações caminharão na retidão.
"Que Dios te bendiga
y siempre te cuide;
que Dios te mire con agrado
y te muestre su bondad;
que Dios te mire con agrado
y te llene de paz".
¡Que Dios te dé mucha lluvia
y una tierra muy fértil!
¡Que te dé mucho trigo
y mucho vino!
¡Que todas las naciones
te sirvan y te respeten!
¡Que tus propios parientes
se inclinen ante ti,
y te reconozcan como su jefe!
¡Malditos sean los que te maldigan!
¡Benditos sean los que te bendigan!»
Yo haré que corra agua en el desierto
y que broten arroyos en tierras secas.
A tus descendientes les daré vida nueva
y les enviaré mi bendición.
Ellos crecerán como hierba bien regada,
como árboles a la orilla del río.
Yo instruiré a tus habitantes,
y todos vivirán en paz.
«Yo te elegí antes de que nacieras;
te aparté para que hablaras en mi nombre
a todas las naciones del mundo».
Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. Haré que tengan buenos pensamientos, y que cambien de conducta. Así me respetarán siempre, y eso será provechoso para ellos y para sus hijos.
Dios mío,
tú fuiste quien me formó
en el vientre de mi madre.
Tú fuiste quien formó
cada parte de mi cuerpo.
Soy una creación maravillosa,
y por eso te doy gracias.
Todo lo que haces es maravilloso,
¡de eso estoy bien seguro!
Tú viste cuando mi cuerpo
fue cobrando forma
en las profundidades de la tierra;
¡aún no había vivido un solo día,
cuando tú ya habías decidido
cuánto tiempo viviría!
¡Lo habías anotado en tu libro!
10 (11) Todavía no había nacido yo,
cuando tú ya me cuidabas.
Aún estaba yo dentro de mi madre,
cuando tú ya eras mi Dios.
Ni antes cuando era joven,
ni ahora que ya soy viejo,
he visto jamás gente honrada
viviendo en la miseria,
ni tampoco que sus hijos
anden pidiendo pan.
Cuando la gente honrada regala algo,
siempre lo hace con generosidad;
sus hijos son una bendición.
Pero nuestros hijos deben conocerlas;
debemos hablarles a nuestros nietos
del poder de Dios
y de sus grandes acciones;
¡de las maravillas que puede realizar!
El orgullo de los padres
son los hijos;
la alegría de los abuelos
son los nietos.
Dios bendice
a los hijos del hombre honrado,
cuando ellos siguen su ejemplo.
Criação e obediência
Pais, criai vossos filhos na disciplina e instrução do Senhor. Filhos, obedecei a vossos pais — isto é justo e agradável a Deus.
Hijos, obedezcan a sus padres. Ustedes son de Cristo, y eso es lo que les corresponde hacer. El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en la tierra.»
Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas.
Ustedes, los hijos, deben obedecer a sus padres en todo, pues eso agrada al Señor.
Y ustedes, los padres, no deben hacer enojar a sus hijos, para que no se desanimen.
»Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.
Si ahora ustedes están sufriendo, es porque Dios los ama y los corrige, como si fueran sus hijos. Porque no hay un padre que no corrija a su hijo. Si Dios no los corrige, como lo hace con todos sus hijos, entonces ustedes no son en verdad sus hijos.
Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, son ellos los primeros que deben ayudarla en todo lo que necesite, así como antes ella los cuidó y los ayudó. Esto es lo que Dios quiere que se haga.
»Cuando una mujer embarazada está dando a luz, sufre en ese momento. Pero una vez que nace el bebé, la madre olvida todo el sufrimiento, y se alegra porque ha traído un niño al mundo.
»Dios también me dijo: "Los israelitas pensaron que el enemigo les quitaría a sus niños y a sus esposas. Sin embargo, serán sus hijos los que entrarán a la tierra y se harán dueños de ella, aun cuando ahora son apenas unos niños. Diles eso a los israelitas,