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Sinais do fim dos tempos

Por Bíblia Online

A Bíblia descreve sinais que precederão a volta de Jesus. Guerras, falsos mestres, sinais cósmicos e a pregação do evangelho a todas as nações — tudo aponta para o fim dos tempos.

Sinais proféticos

Este evangelho do Reino será pregado em todo o mundo e então virá o fim. Os sinais dos últimos tempos já se manifestam.

La buena noticia del reino será proclamada en todo el mundo de tal modo que todos la escucharán, y entonces vendrá el fin.

"Pero justo después de estos días de persecución, el sol se oscurecerá, la luna no brillará, las estrellas caerán del cielo, y las potencias del cielo se conmoverán. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y todos los pueblos de la tierra se lamentarán. Verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Con el toque de una trompeta él enviará a sus ángeles para reunir a sus escogidos de todas partes, desde un confín del cielo y de la tierra hasta el otro.

Así que estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día viene el Señor. Pero consideren esto: si el dueño de la casa supiera a qué hora vendrá el ladrón, permanecería vigilando. No dejaría que entre y robe en su casa. Ustedes también necesitan estar listos, porque el Hijo del hombre viene en un momento en que ustedes no lo esperan.

Enséñenles a seguir todos los mandamientos que yo les he dado a ustedes. Recuerden, yo estoy siempre con ustedes hasta el fin del mundo".

"Nadie sabe el día ni la hora en que esto ocurrirá, ni siquiera los ángeles que están en el cielo, ni siquiera el Hijo; solo el Padre lo sabe.

Os últimos dias

Nos últimos dias virão tempos difíceis, homens amantes de si mesmos. Mas derramarei o meu Espírito sobre toda a carne.

Debes saber que habrá momentos difíciles en los últimos días. Habrá personas amadoras de mismas y del dinero. Serán jactanciosas, arrogantes, abusivas, desobedientes a sus padres, ingratas, y con ausencia de Dios en sus vidas. Con crueldad y sin perdón calumniarán y carecerán de dominio propio. Serán personas despiadadas que odian el bien, y engañarán a otros, con total desconsideración. Son personas absurdamente vanidosas, que viven con tanto interés por el placer que no se preocuparán por amar a Dios. Estas personas podrían dar una impresión externa de piedad, pero realmente no creen en su eficacia. ¡Aléjate de tales personas!

Dios dice: En los últimos días, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos e hijas profetizarán. Sus jóvenes tendrán visiones, y sus ancianos tendrán sueños. En esos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos hombres y mujeres por igualy profetizarán. Y haré maravillas arriba en los cielos y señales abajo en la tierra: sangre, fuego y nubes de humo. El sol se oscurecerá, y la luna se pondrá roja como la sangre antes de que llegue el día grande y glorioso del Señor. Pero todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

Esperança e prontidão

O dia do Senhor virá como ladrão. Mas nós não somos das trevas — estejamos sóbrios, vigiliando e esperando.

Lo que les estamos diciendo viene del Señor: los que de nosotros estemos vivos aquí todavía cuando el Señor venga, ciertamente no precederemos a los que han muerto ya. Pues el Señor mismo descenderá con grito de mando, con el clamor del arcángel, y con el sonido de la trompeta de Dios; y los que han muerto en Cristo resucitarán primero. Entonces los que de nosotros estemos todavía vivos aquí seremos llevados con ellos en las nubes, y nos encontraremos con el Señor en el aire. ¡Y entonces estaremos para siempre con el Señor! Así que anímense los unos a los otros con estas palabras.

De modo que no deberíamos estar durmiendo como todos los demás, sino que debemos permanecer despiertos y mantener nuestra mente lúcida. Porque en la noche es cuando la gente duerme; y es en la noche que se emborrachan. Pero como nosotros pertenecemos al día, debemos mantener nuestras mentes limpias, ceñidos con la coraza de fe y amor, y usando como casco la esperanza de la salvación. Porque Dios no nos ha puesto en sitio de castigo, sino que nos ha reservado para salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

"Estén alerta para que no se distraigan en fiestas o emborrachándose o por las preocupaciones de esta vida, y entonces este día los tome por sorpresa como si fuera una trampa. Pues este día vendrá sobre todos los que vivan sobre la faz de la tierra. Manténganse despiertos y oren, para que puedan escapar de todas las cosas que sucederán y estén en pie ante el Hijo del hombre".

Sin embargo, amigos míos, no olviden esto: Que para el Señor un día es como mil años, y mil años es como un día. El Señor no demora el cumplimiento de su promesa, como algunos definen la demora, sino que está siendo muy paciente con ustedes. Pues no quiere que ninguno se pierda, sino que todos se arrepientan.

Sin embargo, el día del Señor vendrá, y será inesperadamente, como la venida de un ladrón. Los cielos explotarán con un rugido atronador, y los elementos se destruirán al ser consumidos. La tierra y todo lo que hay en ella se desvanecerá. Y como todo quedará destruido de esta manera, ¿qué clase de gente debemos ser? Debemos vivir de manera pura, consagrados a Dios, esperando con ilusión y deseo la venida del día del Señor. Ese día los cielos arderán en llamas, y los elementos se fundirán. Pero en lo que a nosotros concierne, buscamos nuevos cielos y nueva tierra que Dios ha prometido, y donde hay justicia.

Escuchen, voy a revelarles un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de un ojo, al sonido de la última trompeta. Esta sonará, y los muertos serán levantados para no morir más, y nosotros seremos transformados.

Entonces vi un nuevo cielo y una nueva tierra. El primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el mar ya no existía más. Y vi la santa ciudad, Nueva Jerusalén, descendiendo desde el cielo de Dios, preparada como una novia, embellecida para su esposo. Escuché una voz fuerte que salía del trono y decía: "Ahora la casa de Dios está con los seres humanos y él vivirá con ellos. Ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos como su Dios. El enjugará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no volverá a ocurrir. Y nunca más habrá lamento, llanto, o dolor, porque el mundo anterior ya nunca más existirá".

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