Fraqueza
A fraqueza humana não é fraqueza diante de Deus. Pelo contrário, é na nossa fragilidade que o poder de Cristo se aperfeiçoa. Deus escolhe os fracos para confundir os fortes.
Poder na fraqueza
A minha graça te basta, pois o meu poder se aperfeiçoa na fraqueza. Quando sou fraco, então é que sou forte.
pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí.
Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.
Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás, y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.
Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.
Deus cuida dos fracos
O Senhor está perto dos que têm o coração quebrantado. Ele dá poder aos fracos e renova a força dos cansados.
Dios les da nuevas fuerzas
a los débiles y cansados.
Ya casi no tengo fuerzas,
pero a ti siempre te tendré;
¡mi única fuerza eres tú!
¡Defiendan a los huérfanos
y a los indefensos!
¡Háganles justicia a los pobres
y a los necesitados!
Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes.
»Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.
Compaixão e intercessão
O Espírito intercede por nós com gemidos inexprimíveis. Jesus compreende nossas fraquezas porque foi tentado como nós.
Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo.
El diablo le puso a Jesús las mismas trampas que nos pone a nosotros para hacernos pecar, solo que Jesús nunca pecó. Por eso, él puede entender que nos resulta difícil obedecer a Dios.
No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»
No hay mejor medicina
que tener pensamientos alegres.
Cuando se pierde el ánimo,
todo el cuerpo se enferma.
»Habla en favor de las viudas;
defiende los derechos de los huérfanos.