Jejum e oração
Jejum e oração são disciplinas espirituais que andam juntas. Jesus jejuou, os apóstolos jejuaram, e a Bíblia ensina que o jejum fortalece a oração e nos aproxima do coração de Deus.
O exemplo de Jesus
Jesus jejuou quarenta dias no deserto antes de iniciar seu ministério. Ele ensinou que certas coisas só acontecem com oração e jejum.
El Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que el diablo lo tentara.
Luego de pasar cuarenta días y cuarenta noches sin probar bocado, Jesús sintió hambre
—Porque tienen muy poca fe —les respondió Jesús—. Si tuvieran siquiera una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrían decirle a aquella montaña que se quitara de en medio y se quitaría. Nada les sería imposible. Pero este tipo de demonio no sale a menos que uno haya orado y ayunado.
»Cuando ustedes ayunen, no lo hagan en público como los hipócritas, que tratan de aparentar que están pálidos y desaliñados para que la gente se dé cuenta de que ayunaron. Les aseguro que, aparte de esto, no tendrán más recompensa. Pero cuando ustedes ayunen, lávense la cara y arréglense, para que nadie, excepto el Padre que ve lo secreto, se dé cuenta de que están ayunando. Y el Padre, que conoce lo secreto, los recompensará.
»Cuando ustedes ayunen, no lo hagan en público como los hipócritas, que tratan de aparentar que están pálidos y desaliñados para que la gente se dé cuenta de que ayunaron. Les aseguro que, aparte de esto, no tendrán más recompensa.
Pero cuando ustedes ayunen, lávense la cara y arréglense, para que nadie, excepto el Padre que ve lo secreto, se dé cuenta de que están ayunando. Y el Padre, que conoce lo secreto, los recompensará.
Allí estuvo cuarenta días, y Satanás quería hacerlo caer en tentación. Durante todos esos días no comió nada; y cuando pasó ese tiempo, tuvo hambre.
O jejum nas Escrituras
Ao longo da Bíblia, grandes homens e mulheres de fé jejuaram em momentos decisivos — buscando a Deus com urgência e devoção.
Moisés estuvo con el Señor en el monte durante cuarenta días y cuarenta noches; y en todo ese tiempo no comió ni bebió. Durante ese tiempo, Dios grabó el pacto, los Diez Mandamientos, sobre tablas de piedra.
Así que rogué a Dios el Señor. Oré, ayuné y me vestí con ropas ásperas, sentándome en ceniza.
En ese tiempo no probé vino ni carne, y no comí alimentos especiales, ni me puse ningún perfume.
En ese tiempo no probé vino ni carne, y no comí alimentos especiales, ni me puse ningún perfume.
«Ve y reúne a todos los judíos de Susa y pídeles que ayunen por mí. Diles que no coman ni beban durante tres días con sus noches. Yo y mis sirvientas haremos lo mismo. Luego, aunque está estrictamente prohibido, me presentaré ante al rey. ¡Si he de morir, que muera!».
Cuando oí esto me senté y lloré. Durante varios días ayuné y oré así al Dios del cielo:
Luego, allí junto al río Ahava, proclamé un ayuno, para humillarnos delante de nuestro Dios. Le pedimos que nos diera un buen viaje y nos protegiera, junto con nuestros hijos y los bienes con los que viajábamos.
Ayunamos, pues, y rogamos a Dios que cuidara de nosotros, y él lo hizo.
Ayunamos, pues, y rogamos a Dios que cuidara de nosotros, y él lo hizo.
David oró a Dios pidiendo que salvara al niño; no comía y pasaba las noches de rodillas en el suelo, delante del Señor.
Cuando entró Jonás el primer día a la ciudad y comenzó a predicar, el pueblo se arrepintió de sus malas obras. Jonás pregonaba con voz potente el mensaje de Dios:
«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!».
Los ninivitas creyeron el mensaje que Dios les enviaba y decidieron ayunar. Desde el más encumbrado hasta el más pobre se vistieron con ropas de luto, es decir, con ropa áspera y tosca, en señal de arrepentimiento. Cuando el rey de Nínive supo lo que Jonás estaba predicando, bajó del trono, se quitó las ropas reales, se vistió también con ropa áspera y se sentó sobre ceniza. Luego el rey y sus nobles enviaron este mensaje a toda la ciudad: «Que nadie, incluidos los animales, coma nada ni beba agua. Todos deben vestirse con ropas ásperas, de luto, clamar de todo corazón a Dios y dejar su mal comportamiento, la violencia y el robo. Quizás Dios tenga misericordia, deje de estar enojado con nosotros y nos permita seguir viviendo».
Cuando Dios vio que los ninivitas estaban dispuestos a dejar su mala conducta, decidió no destruirlos como había planeado.
O jejum que Deus escolheu
Isaías revela o jejum que agrada a Deus: soltar as cadeias da injustiça, libertar os oprimidos e repartir o pão com o faminto.
«Ante ti hemos ayunado», dicen, «¿por qué no te impresionas? ¿Por qué no ves nuestros sacrificios? ¿Por qué no escuchas nuestras plegarias? ¡Hemos hecho grandes penitencias, y ni siquiera te fijas!».
Pero yo les digo la razón: Es que mientras ayunan se dedican a hacer negocios, y explotan a sus trabajadores. Además, el día de ayuno ustedes se las pasan en pura violencia, maltratándose unos a otros ¡Cómo quieren que escuche sus plegarias con esa clase de ayuno! Si a eso que ustedes hacen le llaman ayuno, ¡a mí no me agrada para nada! Para mí nada tiene que ver con el ayuno que ustedes hagan penitencia y se mortifiquen y doblen la espalda como junco y se vistan de luto y se acuesten sobre ceniza. ¡Eso no es ayuno!
El ayuno que a mí me agrada es que dejen de oprimir a quienes trabajan para ustedes y liberen a los que están esclavizados y que ¡acaben con toda injusticia!
¡Eso no es ayuno!
El ayuno que a mí me agrada es que dejen de oprimir a quienes trabajan para ustedes y liberen a los que están esclavizados y que ¡acaben con toda injusticia!
Por eso el Señor dice: «Vuélvanse a mí por completo, mientras aun hay tiempo. Háganlo con ayuno, llanto y arrepentimiento sincero».
Por eso el Señor dice: «Vuélvanse a mí por completo, mientras aun hay tiempo. Háganlo con ayuno, llanto y arrepentimiento sincero».
Anuncien un ayuno general; llamen a todo el pueblo a una reunión. Reúnan a los jefes y a todo el pueblo dentro del templo del Señor su Dios, para que le pidan ayuda al Señor.
A igreja primitiva
Os apóstolos jejuavam antes de decisões importantes. O jejum acompanhava a consagração de líderes e o envio de missionários.
Un día en que estos hombres estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo:
—Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los he llamado.
Un día en que estos hombres estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo:
—Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los he llamado.
Un día en que estos hombres estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo:
—Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea a la que los he llamado.
Después de ayunar y orar, pusieron las manos sobre ellos y los despidieron.
Después de ayunar y orar, pusieron las manos sobre ellos y los despidieron.
Después de ayunar y orar, pusieron las manos sobre ellos y los despidieron.
Además, nombraron ancianos en cada iglesia, a los cuales, después de orar y ayunar con ellos, encomendaron al cuidado del Señor en quien habían creído.
Praticando o jejum
Quando jejuares, unge a cabeça e lava o rosto. O jejum é entre você e Deus — não para impressionar os homens, mas para buscar ao Senhor.
pero entonces quedó viuda y ahora ya tenía ochenta y cuatro años de edad. Nunca salía del templo; se pasaba noche y día adorando a Dios con ayunos y oraciones.
Algunos le dijeron a Jesús:
—Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan y oran mucho, pero los tuyos se la pasan comiendo y bebiendo.
Jesús les respondió: —¿Acaso pueden ustedes hacer que los invitados a una boda ayunen mientras el novio está con ellos? Va llegar el día en que les quiten al novio y entonces sí ayunarán.
Cuando Jesús entró a la casa, los discípulos le preguntaron en privado:
—¿Por qué no pudimos echar fuera aquel espíritu?
—Esta clase de espíritus no puede salir sino por medio de oración —les respondió Jesús.
—Esta clase de espíritus no puede salir sino por medio de oración —les respondió Jesús.
He sufrido muchos trabajos y fatigas, he pasado noches sin dormir; he tenido hambre y sed; he pasado sin comer; he padecido frío y no he tenido con qué cubrirme.
En cambio, cuando ellos estuvieron enfermos, lloré ante el Señor, me vestí de luto, rogándole que los sanara; estuve ayunando; oré por ellos con todo el corazón pero Dios no escuchó.