Juízo
O juízo de Deus é manifestação de sua justiça e soberania. Ele julga o mundo, julga as nações e julga cada coração com perfeita equidade e misericórdia.
O juízo de Deus
Deus é juiz justo que prova os corações. Seu juízo é verdadeiro e alcança toda obra, secreta ou pública.
Por lo demás, Dios habrá de juzgar toda obra, buena o mala, junto con toda acción encubierta.
Porque así como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo da vida a los que él quiere.
Pues el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio se lo ha dado al Hijo,
para que todos honren al Hijo tal y como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
»De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida.
De cierto, de cierto les digo: La hora viene, y ya llegó, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán.
Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
No se asombren de esto: Vendrá el tiempo cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
Testigos de Cristo
»Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Yo juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco hacer mi voluntad, sino hacer la voluntad del que me envió.
Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero;
Pero les digo la verdad: les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
De pecado, por cuanto no creen en mí;
Jesús les dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por ustedes.
Ahora es el juicio de este mundo; ahora será expulsado el príncipe de este mundo.
Y cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.»
Y él dijo: «Creo, Señor.» Y lo adoró.
Jesús dijo: «Yo he venido a este mundo para juicio; para que vean los que no ven, y para que los que ven se queden ciegos.»
Prestando contas
Cada um prestará contas de si mesmo a Deus. O juízo começa pela casa de Deus e depois alcança os que não obedecem ao evangelho.
Los débiles en la fe
Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.
Algunos creen que está permitido comer de todo, pero hay otros, que son débiles y que solo comen legumbres.
El que come de todo, no debe despreciar al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo, no debe juzgar al que come, porque Dios lo ha aceptado.
¿Quién eres tú, para juzgar al criado ajeno? Si este se mantiene firme o cae, es un asunto de su propio amo. Pero se mantendrá firme, porque el Señor es poderoso para mantenerlo así.
Así que cada uno de nosotros tendrá que rendir cuentas a Dios de sí mismo.
Por tanto, no sigamos juzgándonos unos a otros. Más bien, propongámonos no poner tropiezo al hermano, ni hacerlo caer.
Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es impuro en sí mismo; pero si alguien piensa que algo es impuro, lo es para él.
Ya es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza primero por nosotros, ¿cómo será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?
Así que no juzguen ustedes nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual sacará a la luz lo que esté escondido y pondrá al descubierto las intenciones de los corazones. Entonces Dios le dará a cada uno la alabanza que merezca.
Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos.
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo?
¿Cómo dirás a tu hermano: "Déjame sacar la paja de tu ojo", cuando tienes una viga en el tuyo?
Justiça e redenção
O juízo de Deus é também redenção. Ele livrou Israel do Egito com juízos e salva os arrependidos pela cruz de Cristo.
Por lo tanto, diles a los hijos de Israel: "Yo soy EL SEÑOR. Yo los voy a librar de los trabajos pesados en Egipto. Voy a liberarlos de su esclavitud. Con brazo extendido y con grandes juicios les daré libertad.
Esa noche yo, el Señor, pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primer hijo egipcio, tanto de sus hombres como de sus animales, y también dictaré sentencia contra todos los dioses de Egipto.
Contra ti, y solo contra ti, he pecado;
¡ante tus propios ojos he hecho lo malo!
Eso justifica plenamente tu decreto,
y demuestra que tu juicio es impecable.
Sión lo supo, Señor, y se alegró;
las ciudades de Judá se alegraron por tus juicios,
¡Todos los tallados en madera
los han hecho pedazos con sus hachas y martillos!
¡Le han prendido fuego a tu santuario!
¡Han faltado el respeto y derribado el tabernáculo a tu nombre!
Alabanzas en el cielo
Después de esto, oí en el cielo la potente voz de una gran multitud que decía: «¡Aleluya! La salvación, la honra, la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son justos y verdaderos. Ha condenado a la gran prostituta, que con su inmoralidad sexual ha corrompido a la tierra, y ha vengado la sangre de sus siervos, que fue derramada por ella.»
Y una vez más dijeron: «¡Aleluya! El humo de ella sube por los siglos de los siglos.»