Lei
A lei de Deus é expressão do seu caráter e amor. Do Sinai ao Sermão do Monte, a lei orienta, protege e revela o padrão santo de Deus para a vida humana.
O propósito da lei
A lei de Deus revela o pecado e nos conduz a Cristo. Pela lei é que temos consciência do que é justo e do que é errado.
Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.
Ahora bien, ¿eso significa que podemos seguir pecando porque la gracia de Dios nos ha liberado de la ley? ¡Claro que no!
Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo trae beneficio.
Pues toda la ley puede resumirse en un solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo»,
En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!
Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo.
Amar e obedecer
O maior mandamento é amar a Deus e ao próximo. Toda a lei se resume nestes dois mandamentos, que são o fundamento de tudo.
El segundo es igualmente importante: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Ningún otro mandamiento es más importante que estos.
Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado.
»Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.
No deban nada a nadie, excepto el deber de amarse unos a otros. Si aman a su prójimo, cumplen con las exigencias de la ley de Dios.
Y él nos ha dado el siguiente mandato: los que aman a Dios deben amar también a sus hermanos creyentes.
Queridos amigos, si no nos sentimos culpables, podemos acercarnos a Dios con plena confianza. Y recibiremos de él todo lo que le pidamos porque lo obedecemos y hacemos las cosas que le agradan.
Bênçãos da obediência à lei
Se andardes nos meus mandamentos, vivereis. A obediência à lei de Deus traz vida, paz e prosperidade espiritual.
»Si obedeces al Señor tu Dios en todo y cumples cuidadosamente sus mandatos que te entrego hoy, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las demás naciones del mundo.
Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.
»Y ahora, Israel, ¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma. Debes obedecer siempre los mandatos y los decretos del Señor que te entrego hoy para tu propio bien.
Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.
Pero asegúrense de obedecer todos los mandatos y las instrucciones que Moisés les dio. Amen al Señor su Dios, anden en todos sus caminos, obedezcan sus mandatos, aférrense a él y sírvanlo con todo el corazón y con toda el alma».
Me esforcé tanto por encontrarte;
no permitas que me aleje de tus mandatos.
He optado por ser fiel;
estoy decidido a vivir de acuerdo con tus ordenanzas.
Pero el amor del Señor permanece para siempre
con los que le temen.
¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos
de los que son fieles a su pacto,
de los que obedecen sus mandamientos!
Lei e graça
A lei veio para nos guiar; a graça veio para nos salvar. Em Cristo, cumprimos a lei pelo amor — o fruto do Espírito não tem lei contra si.
Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor.
¡No! Oh pueblo, el Señor te ha dicho lo que es bueno,
y lo que él exige de ti:
que hagas lo que es correcto, que ames la compasión
y que camines humildemente con tu Dios.
En cambio, quiero ver una tremenda inundación de justicia
y un río inagotable de rectitud.
No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?