Morte de Jesus
A morte de Jesus é o sacrifício supremo do amor de Deus. Na cruz, o Cordeiro de Deus carregou os pecados do mundo, satisfez a justiça divina e abriu o caminho da salvação para todos.
O sacrifício na cruz
Jesus disse: 'Está consumado!' Na cruz, Ele cumpriu toda a lei, pagou o preço do pecado e reconciliou a humanidade com Deus.
Después de esto, como Jesús sabía que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed.
Estaba allí una vasija llena de vinagre. Entonces sujetaron alrededor de un hisopo una esponja empapada en vinagre, y la llevaron a su boca.
Jesús probó el vinagre y dijo: Fue consumado. Al inclinar la cabeza, entregó el espíritu.
Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus ropas y las repartieron en cuatro partes, una parte para cada soldado, excepto la túnica porque era sin costura tejida por completo desde arriba.
Entonces se dijeron unos a otros: No la rasguemos, sino echemos suertes sobre ella a fin de saber de quién será, para que se cumpliera la Escritura:
Se repartieron mis ropas entre ellos,
Y sobre mi manto echaron suerte.
Así pues, los soldados hicieron estas cosas.
Delante de la cruz de Jesús estaban en pie su madre, la hermana de su madre, María, la esposa de Cleofas y María Magdalena.
Entonces Jesús, al ver a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba en pie junto a ella, dijo a su madre: ¡Mujer, ahí está tu hijo!
Después dijo al discípulo: ¡Ahí está tu madre! Desde aquella hora el discípulo la recibió en su hogar.
Cuando llegaron al lugar llamado Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Echaron suertes para repartirse sus ropas.
El pueblo observaba. También los gobernantes lo ridiculizaban: Salvó a otros. Sálvese Él mismo, si Él es el Cristo, el Escogido de Dios.
También los soldados se burlaron al acercarse y ofrecerle vinagre. Decían: Si Tú eres el Rey de los judíos, sálvate a Ti mismo.
Había también una inscripción encima de Él: Éste es el Rey de los judíos.
Uno de los malhechores que fue colgado lo blasfemaba: ¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!
Pero el otro lo reprendió: ¿Ni siquiera tú, que estás en la misma condena, temes a Dios? Nosotros en verdad justamente recibimos lo que merecemos por lo que hicimos, pero Éste nada malo hizo. Y decía: ¡Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino!
Le contestó: En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso.
Cuando llegó el mediodía hubo oscuridad en toda la tierra hasta las tres de la tarde. A esa hora Jesús exclamó a gran voz:
Eloi, Eloi, ¿lema sabajtani?
que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste?
Sucedió que el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra fue sacudida y las rocas fueron partidas. Se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de los santos que habían dormido fueron resucitados. Cuando salieron de los sepulcros, entraron en la Ciudad Santa. Después de la resurrección de Él aparecieron a muchos.
Cuando el centurión y los que custodiaban a Jesús vieron el terremoto y lo que sucedía, se atemorizaron y dijeron: ¡En verdad Éste era Hijo de Dios!
Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos dio paz cayó sobre Él. Por su herida somos sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada cual se apartó por su camino, pero Yavé cargó sobre Él el pecado de todos nosotros.
Él fue angustiado y afligido, pero no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero, como oveja ante sus trasquiladores. Enmudeció, no abrió su boca.
Perros me rodearon.
Me cercó cuadrilla de perversos.
Horadaron mis manos y mis pies.
Puedo contar todos mis huesos.
Ellos me miran y me observan.
Reparten entre sí mis ropas,
Y sobre mi túnica echan suertes.
Todos los que me ven me escarnecen.
Hacen una mueca con los labios.
Menean la cabeza y dicen:
Se encomendó a Yavé.
Líbrelo Él.
Que Él lo rescate,
Puesto que se complacía en Él.
O amor que se entrega
Ninguém tem maior amor do que aquele que dá a vida pelos amigos. Deus prova seu amor em que Cristo morreu por nós quando ainda éramos pecadores.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino tenga vida eterna.
Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo, mucho más después de ser reconciliados seremos salvos por su vida.
En esto conocemos el amor: en que Él ofreció su vida por nosotros. También nosotros tenemos que ofrecer nuestras vidas por los hermanos.
Él mismo es también ofrenda por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Él mismo se humilló y obedeció hasta la muerte de cruz.
Morte e ressurreição
Jesus morreu e ressuscitou, e a morte não mais tem domínio sobre Ele. Pelo batismo, participamos de sua morte e ressurreição.
Sabemos que Cristo, Quien fue resucitado de entre los muertos, ya no muere. La muerte ya no lo domina. Porque el que murió, murió una vez por todas al pecado, pero el que vive, vive para Dios.
¿No saben ustedes que los bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Por medio del bautismo fuimos sepultados con Él para la muerte, a fin de que como Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la majestad del Padre, también nosotros andemos en vida nueva.
De la manera como está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para cargar los pecados de muchos, y aparecerá por segunda vez sin relación con el pecado para salvar a los que lo esperan.
Varones israelitas, escuchen estas palabras: A Jesús nazareno, hombre recomendado por Dios entre ustedes con milagros, prodigios y señales milagrosas, que Dios hizo por medio de Él entre ustedes, como ustedes saben, a Éste, Quien fue entregado por el designio determinado y el conocimiento anticipado de Dios, lo clavaron, lo mataron por medio de manos inicuas, a Quien Dios resucitó y desató de las garras de la muerte, porque era imposible que Él fuera retenido bajo su dominio.
Yo soy el excelente Pastor. El excelente Pastor da su vida por las ovejas.
Porque cada vez que coman este pan y beban la copa, la muerte del Señor proclaman hasta cuando Él venga.