A mulher sábia
A mulher sábia constrói sua casa sobre o fundamento do temor do Senhor. Sua sabedoria abençoa a família, a comunidade e as gerações futuras.
A sabedoria que edifica
A mulher sábia edifica sua casa. O temor do Senhor é o princípio da sabedoria e a instrução que conduz à honra.
LA mujer sabia edifica su casa:
Mas la necia con sus manos la derriba.
2 diversos asuntos.
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría;
Y la ciencia de los santos es inteligencia.
El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría:
Y delante de la honra está la humildad.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.
Buscad á Jehová y su fortaleza;
Buscad su rostro continuamente.
Virtude e excelência
A mulher virtuosa é coroada de força e dignidade. Ela abre a boca com sabedoria e a instrução da bondade está na sua língua.
Mujer fuerte, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.
Fortaleza y honor son su vestidura;
Y en el día postrero reirá.
Abrió su boca con sabiduría:
Y la ley de clemencia está en su lengua.
2 Vanidad de los placeres,
Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada;
Y su marido también la alabó.
Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú las sobrepujaste á todas.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura:
La mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.
La mujer virtuosa corona es de su marido:
Mas la mala, como carcoma en sus huesos.
La mujer graciosa tendrá honra:
Y los fuertes tendrán riquezas.
La casa y las riquezas herencia son de los padres:
Mas de Jehová la mujer prudente.
Exemplo e influência
A mulher sábia é exemplo de fé e bom testemunho. Suas atitudes inspiram e seu legado abençoa as gerações que virão.
2 La enseñanza útil y la inútil.
Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo; no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad:
Que enseñen á las mujeres jóvenes á ser predentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos,
A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.
Las mujeres asimismo, honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.
ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.
Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.
Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.
Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.
Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.
Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.
Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.
Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.