Namoro e sexo
Namoro e sexo são temas que a Bíblia trata com clareza e sem tabus. Deus criou o sexo como bênção dentro do casamento e nos chama à pureza fora dele.
Pureza sexual
A vontade de Deus é a santificação. Cada um saiba controlar seu próprio corpo em santidade e honra, não na paixão do desejo.
Dios quiere que ustedes vivan consagrados a él, que no tengan relaciones sexuales prohibidas, y que cada uno de ustedes sepa controlar su propio cuerpo, como algo sagrado y digno de respeto. Deben dominar sus malos deseos sexuales, y no portarse como los que no creen en Dios.
También dicen: «La comida es para el estómago, y el estómago es para la comida.» ¡Claro que sí! Pero Dios va a destruir las dos cosas. En cambio, el cuerpo no es para que lo usemos en relaciones sexuales prohibidas. Al contrario, debemos usarlo para servir al Señor Jesús, pues nuestro cuerpo es de él.
Todo el que espera confiadamente que todo esto suceda, se esfuerza por ser bueno, como lo es Jesús.
Arrependimento e restauração
Bem-aventurado aquele cujo pecado é perdoado. Deus restaura os que se arrependem e cria neles um coração limpo e renovado.
La bendición del perdón
1 (1b) Dios mío,
tu perdón nos llega a todos
como una bendición;
tu perdón borra
nuestros pecados y rebeldías.
Tú bendices y declaras inocentes,
a los que no actúan con malicia.
Mientras no te confesé mi pecado,
las fuerzas se me fueron acabando
de tanto llorar.
Me castigabas día y noche,
y fui perdiendo fuerzas,
como una flor que se marchita
bajo el calor del sol.
Pero te confesé mi pecado,
y no oculté mi maldad.
Me decidí a reconocer
que había sido rebelde contigo,
y tú, mi Dios, me perdonaste.
Por eso los que te amamos
oramos a ti en momentos de angustia.
Cuando vengan los problemas,
no nos podrán alcanzar.
2 (4) ¡Quítame toda mi maldad!
¡Quítame todo mi pecado!
3 (5) Sé muy bien que soy pecador,
y sé muy bien que he pecado.
4 (6) A ti, y solo a ti
te he ofendido;
he hecho lo malo,
en tu propia cara.
Tienes toda la razón
al declararme culpable;
no puedo alegar
que soy inocente.
7 (9) Quítame la mancha del pecado,
y quedaré limpio.
Lava todo mi ser,
y quedaré más blanco que la nieve.
8 (10) Ya me hiciste sufrir mucho;
¡devuélveme la felicidad!
9 (11) No te fijes en mi maldad
ni tomes en cuenta mis pecados.
10 (12) Dios mío,
no me dejes tener
malos pensamientos;
cambia todo mi ser.
11 (13) No me apartes de ti;
¡no me quites tu santo espíritu!
12 (14) Dame tu ayuda y tu apoyo;
enséñame a ser obediente,
y así volveré a ser feliz.