Nascimento de bebê
Cada bebê que nasce é uma dádiva de Deus. A Bíblia celebra o nascimento como obra das mãos do Criador, que forma cada criança no ventre com amor e propósito.
Formados por Deus
Deus tece cada bebê no ventre materno. Antes mesmo de nascer, somos conhecidos e amados pelo Criador de todas as coisas.
Tú formaste mis órganos internos.
Me tejiste en el vientre de mi madre.
Te doy gracias,
Porque soy temerosa y maravillosamente formado.
Maravillosas son tus obras,
Y mi alma lo sabe muy bien.
No fueron encubiertos de Ti mis huesos,
Cuando en secreto fui hecho,
Y entretejido en las profundidades de la tierra.
Tus ojos vieron mi embrión,
Y en tu rollo estaban escritos todos
Los días que me fueron ordenados,
Cuando aún no existía uno de ellos.
Antes que te formara en el vientre te conocí. Antes que salieras de la matriz te consagré. Te di como profeta a las naciones.
Pero Tú eres el que me sacó del vientre.
Me diste confianza aun cuando estaba a los pechos de mi madre.
Así como no sabes cuál es la senda del viento,
Ni cómo crecen los huesos en el vientre de la que está embarazada,
Así ignoras la obra de ʼElohim,
Quien hace todas las cosas.
Yo, Quien abre la matriz, ¿no incitaré a que dé a luz? dice Yavé. Yo, que permito engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu ʼElohim.
Bênção e presente
Os filhos são herança do Senhor. Cada bebê é uma boa dádiva que vem do alto, do Pai das luzes, motivo de alegria e gratidão.
Ciertamente herencia de Yavé son los hijos.
El fruto del vientre es una recompensa.
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de arriba, del Padre de las luces, en Quien no hay cambio ni sombra de variación.
Por este niño oraba, y Yavé me concedió lo que le pedí.
Cuando la mujer da a luz tiene dolor, porque llegó su hora. Pero cuando da a luz al hijo, ya no recuerda la angustia por el gozo del nacimiento de un ser humano.
Acolher as crianças
Jesus acolheu as crianças e as abençoou. O Senhor ama cada pequenino e reserva para eles o Reino dos céus.
Pero Jesús dijo: Dejen a los niños venir a Mí y no les impidan, porque de ellos es el reino celestial.
Al tomarlos en sus brazos, los bendecía y colocaba las manos sobre ellos.