Nascimento de bebê
Cada bebê que nasce é uma dádiva de Deus. A Bíblia celebra o nascimento como obra das mãos do Criador, que forma cada criança no ventre com amor e propósito.
Formados por Deus
Deus tece cada bebê no ventre materno. Antes mesmo de nascer, somos conhecidos e amados pelo Criador de todas as coisas.
Dios mío,
tú fuiste quien me formó
en el vientre de mi madre.
Tú fuiste quien formó
cada parte de mi cuerpo.
Soy una creación maravillosa,
y por eso te doy gracias.
Todo lo que haces es maravilloso,
¡de eso estoy bien seguro!
Tú viste cuando mi cuerpo
fue cobrando forma
en las profundidades de la tierra;
¡aún no había vivido un solo día,
cuando tú ya habías decidido
cuánto tiempo viviría!
¡Lo habías anotado en tu libro!
«Yo te elegí antes de que nacieras;
te aparté para que hablaras en mi nombre
a todas las naciones del mundo».
9 (10) Pero digan lo que digan,
fuiste tú quien me hizo nacer;
fuiste tú quien me hizo descansar
en los brazos de mi madre.
Nadie sabe qué rumbo toma el viento, ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, ni cómo hizo Dios todas las cosas.
Yo no iba a impedirlo,
porque soy el Dios de la vida.
Les juro que así es"».
Bênção e presente
Os filhos são herança do Senhor. Cada bebê é uma boa dádiva que vem do alto, do Pai das luzes, motivo de alegria e gratidão.
Los hijos que tenemos
son un regalo de Dios.
Los hijos que nos nacen
son nuestra recompensa.
Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto.
Yo le pedí este niño, y él me lo concedió.
»Cuando una mujer embarazada está dando a luz, sufre en ese momento. Pero una vez que nace el bebé, la madre olvida todo el sufrimiento, y se alegra porque ha traído un niño al mundo.
Acolher as crianças
Jesus acolheu as crianças e as abençoou. O Senhor ama cada pequenino e reserva para eles o Reino dos céus.
Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: «Dejen que los niños se acerquen a mí. No se lo impidan; porque el reino de Dios es de los que son como ellos.»
Jesús tomó en sus brazos a los niños y, poniendo sus manos sobre ellos, los bendijo.