Nova aliança
A Nova Aliança é o pacto de graça que Deus estabeleceu através de Jesus Cristo. Diferente da antiga, ela é escrita no coração, mediada pelo sangue de Cristo e acessível a todos.
A profecia da Nova Aliança
Jeremias profetizou uma aliança nova em que Deus escreveria sua lei no coração do povo. Essa promessa se cumpriu em Cristo.
»Vienen días»,
afirma el Señor,
«en que haré un nuevo pacto
con Israel y con Judá.
No será un pacto
como el que hice con sus antepasados
el día en que los tomé de la mano
y los saqué de Egipto,
ya que ellos lo quebrantaron
a pesar de que yo era su esposo»,
afirma el Señor.
«Este es el pacto que después de aquel tiempo
haré con el pueblo de Israel», afirma el Señor.
«Pondré mi Ley en su mente
y la escribiré en su corazón.
Yo seré su Dios,
y ellos serán mi pueblo.
Ya nadie tendrá que enseñar a su prójimo,
tampoco dirá nadie a su hermano: "¡Conoce al Señor!",
porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande,
me conocerán»,
afirma el Señor.
«Porque yo perdonaré su iniquidad
y nunca más me acordaré de sus pecados».
Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas.
Porque si ese primer pacto hubiera sido perfecto, no habría necesidad de proveer un segundo pacto.
Al llamar «nuevo» a ese pacto, ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece ya está por desaparecer.
Por tanto, Jesús ha llegado a ser el que garantiza un pacto superior.
Selada com sangue
Jesus instituiu a Nova Aliança na Última Ceia: 'Este cálice é a nova aliança no meu sangue.' Seu sacrifício é definitivo e perfeito.
De la misma manera, tomó la copa después de cenar y dijo:
—Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.
Después tomó una copa, dio gracias y se la dio a ellos diciéndoles:
—Beban de ella todos ustedes.Esto es mi sangre del pactoque es derramada por muchos para el perdón de pecados.
Si esto es así, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien por medio del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!
Por eso Cristo es mediador de un nuevo pacto, para que los llamados reciban la herencia eterna prometida, ahora que él ha muerto para liberarlos de las transgresiones cometidas bajo el primer pacto.
En el caso de un testamento, es necesario constatar la muerte del testador, pues un testamento solo adquiere validez cuando el que lo hizo muere, y no entra en vigor mientras vive. De ahí que ni siquiera el primer pacto se haya establecido sin sangre. Después de promulgar todos los mandamientos de la Ley a todo el pueblo, Moisés tomó la sangre de los becerros junto con agua, lana escarlata y ramas de hisopo, y roció el libro de la Ley y a todo el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre del pacto que Dios ha mandado que ustedes cumplan».
El sacrificio de Cristo, ofrecido una vez y para siempre
La Ley es solo una sombra de los bienes venideros, no la presencia misma de estas realidades. Por eso nunca puede perfeccionar a los que se acercan para adorar mediante los mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año. De otra manera, ¿no habrían dejado ya de hacerse sacrificios? Pues los que rinden culto, purificados de una vez por todas, ya no se habrían sentido culpables de pecado. Pero esos sacrificios son un recordatorio anual de los pecados, ya que es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Reconciliação e vida nova
Pela Nova Aliança somos reconciliados com Deus, trazidos para perto pelo sangue de Cristo e feitos embaixadores da reconciliação.
Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación. Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados. Y nos encargó a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios». Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
Esta es la confianza que delante de Dios tenemos por medio de Cristo. No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene de Dios. Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra, sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
La unidad en Cristo
Por lo tanto, recuerden ustedes, los que no nacieron siendo judíos —los que son llamados «incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la circuncisión», la cual se hace en el cuerpo por mano humana—, recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.