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A nova jerusalém

Por Bíblia Online

A Nova Jerusalém é a cidade de Deus que desce do céu, morada eterna dos redimidos. Nela não haverá mar, morte, choro nem dor — Deus habitará com seu povo para sempre.

A cidade celestial

João viu a santa cidade, a Nova Jerusalém, descendo do céu como noiva adornada para o esposo. Ali Deus morará com seu povo.

Vi que descendía del cielo, de Dios, la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, preparada como una novia adornada para su novio.

Escuché una gran voz del trono que decía: Aquí está el Tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos. Ellos serán pueblo de Él, y Dios estará con ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá muerte. No habrá llanto, ni clamor, ni dolor. Las primeras cosas pasaron.

Y me llevó en espíritu a una montaña grande y alta. Me mostró la Ciudad Santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, que tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra jaspe, transparente como cristal. Tenía un muro grande y alto, el cual tenía 12 puertas. Sobre las puertas, 12 ángeles, y nombres que fueron inscritos, los cuales son los de las 12 tribus de los hijos de Israel: tres puertas tanto por el oriente como por el norte, el sur y el occidente. El muro de la ciudad tenía 12 cimientos, y en ellos 12 nombres de los 12 apóstoles del Cordero.

No vi Santuario en ella, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el Santuario de ella. La ciudad no tiene necesidad del sol ni de la luna para que la alumbren, porque la gloria de Dios la iluminó, y el Cordero es su Lumbrera.

Me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que emana del trono de Dios y del Cordero. En medio de su avenida y en cada lado del río hay un árbol de vida que produce 12 frutos, que da cada mes su fruto. Las hojas del árbol son para sanidad de las naciones. Ya no habrá alguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella. Sus esclavos le rendirán culto y verán su rostro. El Nombre de Él estará en sus frentes. Ya no habrá noche. No tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque el Señor Dios resplandecerá sobre ellos. Y reinarán por los siglos de los siglos.

A pátria celestial

Os patriarcas aguardavam uma cidade que tem fundamentos, cujo arquiteto e construtor é Deus. Nosso lar eterno está além desta vida.

Pero en ese momento se esforzaban por una patria mejor, esto es celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les preparó una ciudad.

Ustedes, en cambio, se acercaron a la Montaña Sion, a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, a muchos millares de ángeles, a la congregación de inscritos en los cielos, a Dios, el Juez de todos, a espíritus de justos perfeccionados, a Jesús, el Mediador del Nuevo Pacto, y a su sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Pero la Jerusalén de arriba, la cual es nuestra madre, es libre.

No se atribule su corazón. Crean en Dios, crean también en Mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, ¿les hubiera dicho que me voy a prepararles lugar? Si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez y los llevaré conmigo, para que donde Yo estoy, ustedes también estén.

A glória da Nova Jerusalém

Deus habitará no meio do seu povo. Sua presença será a luz da cidade, e o rio da vida fluirá do trono de Deus e do Cordeiro.

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de ʼElohim,

El Santuario, morada del ʼElyón.

En derredor tendrá 9 kilómetros. Y desde aquel día, el nombre de la ciudad será: Yavé está allí.

¡Canta y alégrate, hija de Sion, porque ciertamente vengo, y viviré en medio de ti! dice Yavé. Aquel día se unirán a Yavé muchas naciones y serán mi pueblo. Viviré en medio de ti, y conocerán que Yavé de las huestes me envió a ti. Yavé poseerá a Judá como su heredad en la tierra santa, y escogerá a Jerusalén.

¡Vengo sin demora! Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona.

Al que vence lo estableceré como columna en el Santuario de mi Dios, y que ya nunca jamás salga afuera. Y escribiré sobre él el Nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi Nombre nuevo.

Si alguno quita de las palabras del rollo de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad Santa, de las cosas que se escribieron en este rollo.

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