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Ouvir

Por Bíblia Online

Ouvir é uma disciplina espiritual essencial. A Bíblia exorta: 'Quem tem ouvidos, ouça.' A fé vem pelo ouvir, e ouvir é mais que escutar — é obedecer e agir.

A fé vem pelo ouvir

Sem ouvir a Palavra, não há fé. A pregação do evangelho gera fé nos corações de quem ouve com disposição e humildade.

Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios.

Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios.

Ahora bien, ¿cómo llamarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?

El que tenga oídos para oír, que oiga.»

De manera que en ellos se cumple la profecía de Isaías, que dijo:

»"Ustedes oirán con sus oídos, pero no entenderán;

y verán con sus ojos, pero no percibirán.

Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido;

con dificultad oyen con los oídos,

y han cerrado sus ojos;

no sea que con sus ojos vean,

y con sus oídos oigan,

y con su corazón entiendan

Y se vuelvan a ,

Y yo los sane."

Ouvir e obedecer

Não basta ouvir — é preciso praticar. Quem ouve a Palavra e a pratica é como o homem sábio que edificou sobre a rocha.

Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten solo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos.

Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten solo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos.

Poniendo en práctica la palabra

Por eso, amados hermanos míos, todos ustedes deben estar dispuestos a oír, pero ser lentos para hablar y para enojarse,

Poniendo en práctica la palabra

Por eso, amados hermanos míos, todos ustedes deben estar dispuestos a oír, pero ser lentos para hablar y para enojarse,

porque quien se enoja no promueve la justicia de Dios.

Los dos cimientos

»A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Los dos cimientos

»A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y golpearon aquella casa, pero esta no se vino abajo, porque estaba fundada sobre la roca.

Por otro lado, a cualquiera que me oye estas palabras y no las pone en práctica, lo compararé a un hombre necio, que edificó su casa sobre la arena.

Cayó la lluvia, vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y golpearon aquella casa, y esta se vino abajo, y su ruina fue estrepitosa.»

Jesús respondió: «Escrito está: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»

Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen.»

Jesús respondió: «Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios, y la obedecen.»

Lo que ustedes aprendieron y recibieron de ; lo que de vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes.

Deus ouve nossas orações

O Senhor ouve os que clamam a Ele de coração sincero. Ele inclina os ouvidos para as nossas súplicas e responde com fidelidade.

Acción de gracias por la salud

Yo amo al Señor porque él me escucha,

porque oye mi voz cargada de súplicas.

El Señor se digna escucharme;

por eso lo llamaré mientras viva.

Pero en mi angustia, Señor, a ti clamé;

a ti, mi Dios, pedí ayuda,

y desde tu templo me escuchaste;

¡mis gemidos llegaron a tus oídos!

El Señor no aparta sus ojos de los justos;

sus oídos están siempre atentos a su clamor.

Oh, Señor, por la mañana escucharás mi voz;

por la mañana me presentaré ante ti, y esperaré.

¡Lléname de gozo y alegría,

y revivirán estos huesos que has quebrantado!

Muéstrame tu misericordia por la mañana,

porque en ti he puesto mi confianza.

Muéstrame el camino que debo seguir,

porque en tus manos he puesto mi vida.

Y esta es la confianza que tenemos en él: si pedimos algo según su voluntad, él nos oye.

Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

»Entonces ustedes me pedirán en oración que los ayude, y yo atenderé sus peticiones.

Clama a , y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que no conoces.

Confesión del pecado de Israel

Bien pueden ver que la mano del Señor no está impedida para salvar, ni sus oídos se han agravado para no oír.

Ouvir a voz de Deus

Jesus disse: 'As minhas ovelhas ouvem a minha voz.' Deus fala através da Palavra, do Espírito e das circunstâncias — cabe a nós ouvir.

Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen.

»De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida.

De cierto, de cierto les digo: La hora viene, y ya llegó, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán.

¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.

¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.

Ustedes deben seguir al Señor su Dios, y temerlo solo a él. Deben cumplir sus mandamientos y atender su voz. Solo a él deben servir; solo a él deben seguir.

Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Sabedoria no ouvir

Seja pronto para ouvir e tardio para falar. A sabedoria começa com a disposição de ouvir instrução e aceitar correção.

¡Cuán pretencioso y ridículo se muestra

el que responde antes de oír!

El que atiende a la palabra, halla el bien;

¡dichoso aquel que confía en el Señor!

Advertencia contra el adulterio

Hijo mío, cumple el mandamiento de tu padre,

y no te apartes de la enseñanza de tu madre.

Obedecer la corrección conduce a la vida;

rechazarla es perder el camino.

Del que no presta oído a la ley,

hasta su oración resulta repugnante.

Es mejor oír el regaño de los sabios

que oír las alabanzas de los necios.

Todas las cosas fatigan más de lo que es posible expresar. ¡Los ojos nunca se cansan de ver, ni se fatigan los oídos de oír!

»Si ustedes siguen oponiéndose a , y no quieren oírme, yo lanzaré sobre ustedes plagas siete veces mayores que sus pecados.

Si no prestan atención ni se proponen de corazón dar gloria a mi nombre, convertiré en maldición sus bendiciones. , las convertiré en maldición porque ustedes no se han propuesto de corazón honrarme. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos.

Pero cuando yo te hable, te abriré la boca, y les dirás: "Así ha dicho el Señor." Y el que quiera oír, que oiga; y el que no quiera oír, que no oiga; porque son un pueblo rebelde.

»Vienen días en que habrá en la tierra una gran hambre, pero no de pan ni de agua, sino hambre de oír mi palabra.

Palabra del Señor.

A la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, mientras los presos los escuchaban.

Josué llamó entonces al pueblo de Israel. Cuando ellos se acercaron, les dijo:

«Escuchen las palabras del Señor su Dios.

Por tanto, todo lo que ustedes digan en la oscuridad, se oirá a plena luz, y lo que ustedes susurren en la habitación, se dará a conocer desde las azoteas.

Cómo se debe perdonar al hermano

»Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.

Cómo se debe perdonar al hermano

»Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano.

Pero si no te hace caso, haz que te acompañen uno o dos más, para que todo lo que se diga conste en labios de dos o tres testigos.

Si tampoco a ellos les hace caso, hazlo saber a la iglesia; y si tampoco a la iglesia le hace caso, ténganlo entonces por gentil y cobrador de impuestos.

Jetro se alegró de lo bien que el Señor había tratado a Israel, al librarlo de manos de los egipcios,

»Los lazos de la muerte me rodearon;

¡me arrolló un torrente de perversidad!

Los lazos del sepulcro me rodearon;

¡me vi ante las trampas de la muerte!

Pero en mi angustia, Señor, a ti clamé;

a ti, mi Dios, pedí ayuda,

y desde tu templo me escuchaste;

¡mis gemidos llegaron a tus oídos!

Seja o primeiro