Pecado
O pecado é a realidade que separa a humanidade de Deus. Mas a Bíblia também revela a solução: o sangue de Cristo que nos purifica e a graça que nos liberta de toda condenação.
A universalidade do pecado
Todos pecaram e carecem da glória de Deus. Não há justo, nem sequer um. O pecado entrou no mundo por um homem, mas a graça veio por Jesus.
pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,
pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.
Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la Ley; más bien, mediante la Ley cobramos conciencia del pecado.
Porque la paga del pecado es muerte, mientras que el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Todos somos como gente impura;
todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia.
Todos nos marchitamos como hojas;
nuestras iniquidades nos arrastran como el viento.
Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.
Liberdade da condenação
Não há condenação para os que estão em Cristo Jesus. Ele nos libertou da lei do pecado e da morte para vivermos em novidade de vida.
La vida mediante el Espíritu
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús,pues por medio de él la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.
Por lo tanto, no permitan ustedes que el pecado reine en su cuerpo mortal ni obedezcan a sus malos deseos. No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia. Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la Ley, sino bajo la gracia.
Esclavos de la justicia
Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera! ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen? Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.
Esclavos de la justicia
Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la Ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!
Sabemos, en efecto, que la Ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano y estoy vendido como esclavo al pecado. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la Ley es buena; pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo, sino el pecado que habita en mí.
—Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —afirmó Jesús—.
Confissão e perdão
Se confessarmos os nossos pecados, Deus é fiel e justo para nos perdoar e purificar de toda injustiça. A confissão liberta a alma.
Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad.
Ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
conforme a tu misericordia,
borra mis transgresiones.
Lávame de toda mi maldad
y límpiame de mi pecado.
Contra ti he pecado, solo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa
y tu juicio, irreprochable.
Yo sé que soy pecador de nacimiento;
pecador, desde que me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
Purifícame con hisopo y quedaré limpio;
lávame y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.
Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.
Pero te confesé mi pecado
y no te oculté mi maldad.
Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor».
Y tú perdonaste la culpa de mi pecado. Selah
Dichoso aquel
a quien se le perdonan sus transgresiones,
cuyos pecados son cubiertos.
Por amor a tu nombre, Señor,
perdona mi gran iniquidad.
Mem
Acuérdate, Señor, de tu misericordia y gran amor
que siempre me has mostrado.
Jet
Olvida los pecados y las transgresiones
que cometí en mi juventud.
Acuérdate de mí según tu gran amor,
porque tú, Señor, eres bueno.
Tet
¿Quién está consciente de sus propios errores?
¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!
Quien encubre su pecado jamás prospera;
quien lo confiesa y lo deja, alcanza la misericordia.
Vencendo o pecado
Cristo nos resgatou e nos restaurou. Devemos mortificar as obras da carne, fugir do pecado e prosseguir em santidade.
Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos. Aparecerá por segunda vez ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.
El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha estado pecando desde el principio. El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo.
Sabemos que el que ha nacido de Dios no practica el pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege y el maligno no llega a tocarlo.
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría.
Entre ustedes ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual ni ninguna clase de impureza o de avaricia, porque eso no es propio del pueblo santo de Dios.
No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas, porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.
«Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol
Responsabilidade e restauração
O pecado tem consequências, mas Deus restaura o arrependido. Devemos corrigir uns aos outros com mansidão e cobrir o pecado com amor.
La ayuda mutua
Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.
La ayuda mutua
Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo.
El hermano que peca contra ti
»Si tu hermano peca contra ti,ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
El hermano que peca contra ti
»Si tu hermano peca contra ti,ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.
Pero, si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo profundo del mar.
»¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?
»Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.
Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.
Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace.
Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes, los indecisos, purifiquen su corazón!
¡Oh, gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.
De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre muchísimos pecados.
Fuga do pecado
Bem-aventurado o que não anda no conselho dos ímpios. O caminho do justo é guardado pelo Senhor, e sua Palavra nos protege da queda.
Dichoso es quien
no sigue el consejo de los malvados,
ni se detiene en la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los burladores,
Guía mis pasos conforme a tu promesa;
no permitas que ninguna iniquidad me domine.
Quien se conduce con integridad anda seguro;
quien anda en caminos perversos será descubierto.
El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.
El prudente y el insensato
6:47-49 – Mt 7:24-27
¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los inmorales sexuales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
Pilato volvió a salir.
—Aquí lo tienen —dijo a los judíos—. Lo he traído para que sepan que no lo encuentro culpable de nada.
Cuando salió Jesús, llevaba puestos la corona de espinas y el manto color púrpura.
—¡Aquí tienen al hombre! —les dijo Pilato.
Tan pronto como lo vieron, los jefes de los sacerdotes y los guardias gritaron a voz en cuello:
—¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
—Pues llévenselo y crucifíquenlo ustedes —respondió Pilato—. Por mi parte, no lo encuentro culpable de nada.
A quienes perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.
Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero, si haces lo malo, el pecado está a la puerta para dominarte. No obstante, tú puedes dominarlo».