Pensamentos
A Bíblia ensina que somos fruto dos nossos pensamentos. Por isso, Deus nos chama a renovar a mente, pensar em coisas nobres e guardar o coração com toda diligência.
Pensar no que é bom
Paulo nos exorta a pensar no que é verdadeiro, honesto, justo, puro, amável e de boa fama. A mente renovada é o caminho da transformação.
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.
Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.
Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
Guardar a mente
A Palavra de Deus discerne os pensamentos e intenções do coração. Guardar a mente é proteger a alma das armadilhas do pecado.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.
Con toda diligencia guarda tu corazón,
porque de él brotan los manantiales de la vida.
Fíjate en el sendero de tus pies,
y todos tus caminos serán establecidos.
Hay camino que al hombre le parece derecho,
pero al final, es camino de muerte.
Todo camino del hombre es recto ante sus ojos,
pero el Señor sondea los corazones.
Os caminhos de Deus são mais altos
Os pensamentos de Deus são infinitamente superiores aos nossos. Devemos entregar nossos pensamentos a Ele e confiar em sua sabedoria.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos,
ni vuestros caminos mis caminos —declara el Señor.
Abandone el impío su camino,
y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase al Señor,
que tendrá de él compasión,
al Dios nuestro,
que será amplio en perdonar.
Encomienda tus obras al Señor,
y tus propósitos se afianzarán.
Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis inquietudes.
Y ve si hay en mí camino malo,
y guíame en el camino eterno.
Oh Señor, tú me has escudriñado y conocido.
Tú conoces mi sentarme y mi levantarme;
desde lejos comprendes mis pensamientos.
Pensamento e conduta
Do coração procedem os males. A Bíblia nos adverte a não se preocupar excessivamente e a ter pensamentos sóbrios e disciplinados.
Y decía: Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre.Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios,avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgulloe insensatez.Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre.
Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?
Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería.
En estas circunstancias, cuando una multitud de miles y miles se había reunido, tanto que se atropellaban unos a otros, Jesús comenzó a decir primeramente a sus discípulos: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.Y nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse.Por lo cual, todo lo que habéis dicho en la oscuridad se oirá a la luz, y lo que habéis susurradoen las habitaciones interiores, será proclamado desde las azoteas.Y yo os digo, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen nada más que puedan hacer.Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a este, ¡temed!¿No se venden cinco pajarillospor dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios.Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos.Y os digo, que a todo el que meconfiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre leconfesará también ante los ángeles de Dios;pero el que me niegue delantede los hombres, será negado delantede los ángeles de Dios.Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.Y cuando os lleven a las sinagogas y ante los gobernantes y las autoridades, no os preocupéis de cómo o de qué hablaréis en defensa propia, o qué vais a decir;porque el Espíritu Santo en esa misma hora os enseñará lo que debéis decir.
Uno de la multitud le dijo: Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo. Pero Él le dijo: ¡Hombre! ¿Quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros?Y les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.También les refirió una parábola, diciendo: La tierra de cierto hombre rico había producido mucho.Y pensaba dentro de sí, diciendo: «¿Qué haré, ya que no tengo dónde almacenar mis cosechas?».Entonces dijo: «Esto haré: derribaré mis graneros y edificaré otros más grandes, y allí almacenaré todo mi grano y mis bienes.Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes depositados para muchos años; descansa, come, bebe, diviértete».Pero Dios le dijo: «¡Necio! Esta misma noche te reclaman el alma; y ahora, ¿para quién será lo que has provisto?».Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios.
Y dijo a sus discípulos: Por eso os digo: No os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis.Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa.Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta; ¡cuánto más valéis vosotros que las aves!¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una horaal curso de su vida?Si vosotros, pues, no podéis hacer algo tan pequeño, ¿por qué os preocupáis por lo demás?Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos.Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe!Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados.Porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decididodaros el reino.Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye.Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
Estad siempre preparadosy mantened las lámparas encendidas,y sed semejantes a hombres que esperan a su señor que regresa de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame.Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentaráa la mesa, y acercándose, les servirá.Y ya sea que venga en la segunda vigilia, o aun en la tercera, y los halla así, dichosos son aquellos siervos.Podéis estar seguros deque si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora iba a venir el ladrón, no hubiera permitido que entrara ensu casa.Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis.
Entonces Pedro dijo: Señor, ¿nos dices esta parábola a nosotros, o también a todos los demás? Y el Señor dijo: ¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente a quien su señor pondrá sobre sus siervospara que a su tiempo les dé sus raciones?Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así.De verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.Pero si aquel siervo dice en su corazón: «Mi señor tardaráen venir»; y empieza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer, a beber y a embriagarse;el señor de aquel siervo llegará un día, cuando él no lo espera y a una hora que no sabe, y lo azotará severamente, y le asignará un lugarcon los incrédulos.Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes;pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán.
Yo he venidopara echar fuego sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuvieraencendido!Pero de un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división.Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres.Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.
Decía también a las multitudes: Cuando veis una nube que se levanta en el poniente, al instante decís: «Viene un aguacero», y así sucede.Y cuando sopla el viento del sur, decís: «Va a hacer calor», y así pasa.¡Hipócritas! Sabéis examinar el aspecto de la tierra y del cielo; entonces, ¿por quéno examináis este tiempo presente?¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?Porque mientras vas con tu adversario para comparecer ante el magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te eche en la cárcel.Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado aun el último centavo.
Hice un pacto con mis ojos,
¿cómo podía entonces mirar a una virgen?
Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.
Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.
Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Nadie se engañe a sí mismo. Si alguno de vosotros se cree sabio según este mundo, hágase necio a fin de llegar a ser sabio.