Pular para o conteúdo
Publicidade

Reino dos céus

Por Bíblia Online

O Reino dos Céus é comparado por Jesus a tesouros, sementes e redes. Através de parábolas, Ele revelou os mistérios de um Reino que já está entre nós, mas que se consumará na eternidade.

O valor incomparável do Reino

O Reino dos Céus é como um tesouro escondido ou uma pérola de grande valor. Quem o encontra, vende tudo para possuí-lo.

El tesoro escondido

»Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Cuando alguien encuentra el tesoro, lo esconde de nuevo y, muy feliz, va y vende todo lo que tiene, y compra ese campo.

La perla de gran precio

»También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas,

y que cuando encuentra una perla preciosa, va y vende todo lo que tiene, y compra la perla.

Parábola de la semilla de mostaza

Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre sembró en su campo.

Sin duda, esta es la más pequeña de todas las semillas; pero, cuando crece, es la más grande de las plantas; se hace árbol, y hasta las aves del cielo vienen y hacen nidos en sus ramas.»

Parábola de la levadura

Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina, hasta que toda la harina fermentó.»

Parábolas do Reino

Jesus ensinou sobre o Reino mediante parábolas que revelam seu crescimento, seu juízo e a separação final entre justos e injustos.

Parábola del trigo y la cizaña

Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

pero, mientras dormían los trabajadores, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Cuando el trigo brotó y dio fruto, apareció también la cizaña.

Entonces, los siervos fueron a preguntarle al dueño del terreno: "Señor, ¿acaso no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde salió la cizaña?"

El dueño les dijo: "Esto lo ha hecho un enemigo." Los siervos le preguntaron: "¿Quieres que vayamos y la arranquemos?"

Y él les respondió: "No, porque al arrancar la cizaña podrían también arrancar el trigo.

Dejen que crezcan juntos lo uno y lo otro hasta la cosecha. Cuando llegue el momento de cosechar, yo les diré a los trabajadores que recojan primero la cizaña y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero."»

Jesús explica la parábola de la cizaña

Luego de despedir a la gente, Jesús entró en la casa. Sus discípulos se le acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les dijo: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.

El enemigo que la sembró es el diablo, la cosecha es el fin del mundo, y los trabajadores son los ángeles.

Y así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así también será en el fin de este mundo.

El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo y a los que hacen lo malo,

y los echarán en el horno de fuego; allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Entonces, en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol. El que tenga oídos, que oiga.

La red

»Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red que, lanzada al agua, recoge toda clase de peces.

Una vez que se llena, la sacan a la orilla, y los pescadores se sientan a echar el buen pescado en cestas, y descartar el pescado malo.

Así será el fin del mundo: los ángeles saldrán y apartarán de los hombres justos a la gente malvada,

y a esta gente la echarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.»

Quem herda o Reino

Os humildes, os pobres de espírito e as crianças são herdeiros do Reino. Mas é difícil para os ricos entrarem nele.

«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

»Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

»Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán satisfechos.

»Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos serán tratados con misericordia.

»Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

»Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal.

Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran premio; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

¿Quién es el mayor?

En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?»

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos,

y dijo: «De cierto les digo, que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

Así que, cualquiera que se humilla como este niño es el mayor en el reino de los cielos;

Entonces Jesús dijo: «Dejen que los niños se acerquen a . No se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos.»

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «De cierto les digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Una vez más les digo, que es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja, a que un rico entre en el reino de Dios.»

Cuando sus discípulos oyeron esto, se quedaron muy sorprendidos y dijeron: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús los miró y les dijo: «Para los hombres, esto es imposible; pero para Dios todo es posible.»

Amados hermanos míos, escuchen esto: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino que él ha prometido a los que lo aman?

Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y lo poseerán hasta la eternidad y para siempre.

Buscar o Reino acima de tudo

Jesus ensinou que devemos buscar primeiro o Reino e sua justiça. Nem todo que diz 'Senhor, Senhor' entrará — só quem faz a vontade do Pai.

Jesús conoce a los suyos

»No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

De manera que, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los demás, será considerado muy pequeño en el reino de los cielos; pero cualquiera que los practique y los enseñe, será considerado grande en el reino de los cielos.

Yo les digo que, si la justicia de ustedes no es mayor que la de los escribas y los fariseos, ustedes no entrarán en el reino de los cielos.

Por eso, ustedes deben orar así:

»"Padre nuestro, que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre.

Venga tu reino.

Hágase tu voluntad,

en la tierra como en el cielo.

Predicación de Juan el Bautista

En aquellos días Juan el Bautista se presentó predicando en el desierto de Judea,

y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Desde entonces Jesús comenzó a predicar, y decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.»

Vayan y prediquen: "El reino de los cielos se ha acercado."

Yo les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

»De cierto les digo que, entre los que nacen de mujer, no ha surgido nadie mayor que Juan el Bautista. Aun así, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

A herança eterna

O Reino dos Céus é inabalável e eterno. Deus nos chama a fazer firme a nossa vocação e eleição para entrar nesse Reino.

Así que nosotros, que hemos recibido un reino inconmovible, debemos ser agradecidos y, con esa misma gratitud, servir a Dios y agradarle con temor y reverencia.

Porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume.

¡Que anuncien la gloria de tu reino!

¡Que den a conocer tu poder!

¡Que conozcan todos tus hechos poderosos

y la gloriosa majestad de tu reino!

Tu reino es un reino de todos los siglos;

tu dominio durará por todas las generaciones.

Por eso, hermanos, busquen fortalecer su llamado y elección. Si hacen esto, jamás caerán.

De esta manera se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Tesoro en el cielo

»Ustedes son un rebaño pequeño. Pero no tengan miedo, porque su Padre ha decidido darles el reino.

Ustedes bien saben que ninguno que sea libertino, inmundo, o avaro (es decir, ningún idólatra), tendrá parte en el reino de Cristo y de Dios.

Seja o primeiro