Resistir
Resistir ao diabo e às forças do mal é um imperativo bíblico. Deus nos deu autoridade, armas espirituais e poder para enfrentar e vencer toda investida do inimigo.
Autoridade em Cristo
Jesus deu aos seus discípulos autoridade sobre todo o poder do inimigo. Em seu nome, temos domínio sobre as trevas.
Recuerden que les di potestad de pisar serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo, y que de ningún modo algo les haga daño.
Los 70 regresaron con gozo y decían: Señor, aun los demonios se nos someten en tu Nombre.
Convocó a los 12, y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar.
Llamó a sus 12 discípulos y les dio autoridad sobre los espíritus impuros para que los echaran fuera y sanaran toda enfermedad y toda dolencia.
Te daré las llaves del reino celestial, y todo lo que prohíbas en la tierra ya fue prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra ya fue permitido en el cielo.
A armadura de Deus
Somos chamados a revestir a armadura completa de Deus para resistir às ciladas do diabo e permanecer firmes na batalha espiritual.
Finalmente, mis hermanos, sean fuertes en el Señor y su fuerza poderosa. Vístanse con toda la armadura de Dios para que estén firmes contra las estrategias del diablo.
ni den lugar al diablo.
Porque las armas de nuestra milicia no son humanas, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas que derriban argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
Firmes na resistência
Resistir ao diabo é um ato de fé ativa. A Bíblia nos garante que quando resistimos, ele foge, e que maior é o que está em nós do que o que está no mundo.
Sean sobrios y velen. Su enemigo el diablo anda alrededor como león que ruge y busca a quien devorar, al cual resistan firmes en la fe, pues saben que los mismos padecimientos están sobre su hermandad en el mundo.
Hijitos, ustedes son de Dios, y lo vencieron, porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo.
El que practica el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde un principio. El Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del diablo.
Entonces Él, al dar la vuelta y mirar a sus discípulos, reprendió a Pedro: ¡Colócate detrás de Mí, Satanás, pues no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres!
Desde el occidente temerán al Nombre de Yavé, y su gloria desde donde nace el sol, porque vendrá como río encajonado impulsado por el soplo de Yavé.