Santa ceia
A Santa Ceia é uma das ordenanças mais sagradas da igreja cristã. Instituída por Jesus na última noite antes da crucificação, ela celebra seu sacrifício e proclama sua morte até que Ele volte.
A instituição por Jesus
Na noite em que foi traído, Jesus tomou o pão e o cálice, deu graças e os compartilhou com os discípulos, dizendo: 'Fazei isto em memória de mim.'
Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio a sus discípulos, y les dijo: «Tomen, coman; esto es mi cuerpo.»
Después tomó la copa, y luego de dar gracias, la entregó a sus discípulos y les dijo: «Beban de ella todos,
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados.
Mientras comían, Jesús tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y se lo dio, al tiempo que decía: «Tomen, esto es mi cuerpo.»
Después tomó la copa, y luego de dar gracias, se la dio, y todos bebieron de ella.
Les dijo entonces: «Esto es mi sangre del pacto, que por muchos es derramada.
De cierto les digo que no volveré a beber del fruto de la vid, hasta el día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»
Luego tomó el pan, lo partió, dio gracias y les dio, al tiempo que decía: «Esto es mi cuerpo, que por ustedes es entregado; hagan esto en memoria de mí.»
De igual manera, después de haber cenado tomó la copa y les dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada.
O significado espiritual
A Ceia é participação no corpo e no sangue de Cristo. Jesus ensinou que quem come de sua carne e bebe de seu sangue tem a vida eterna.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual daré por la vida del mundo.»
Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Si no comen la carne del Hijo del Hombre, y beben su sangre, no tienen vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.
Así como el Padre viviente me envió, y yo vivo por el Padre, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que descendió del cielo. No es como el pan que comieron los padres de ustedes, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.»
y que luego de dar gracias, lo partió y dijo: «Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria.»
Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria.»
Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor, hasta que él venga.
Participación indigna en la Cena
Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa.
Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor, hasta que él venga.
A prática da Igreja
Desde os primeiros cristãos, a Ceia do Senhor é parte fundamental da vida comunitária da Igreja, celebrada com reverência e exame de consciência.
las cuales se mantenían fieles a las enseñanzas de los apóstoles y en el mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones.
Visita de despedida de Pablo en Troas
El primer día de la semana los discípulos se reunieron para partir el pan, y Pablo estuvo enseñándoles. Pero como tenía que salir al día siguiente, alargó su discurso hasta la medianoche.
Mientras estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y les dio a ellos.
Participación indigna en la Cena
Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa.
Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin distinguir que es el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo.