Pular para o conteúdo
Publicidade

Saúde

Por Bíblia Online

A saúde é uma bênção de Deus. A Bíblia ensina que Deus é nosso curador, que devemos cuidar do corpo como templo do Espírito e que a alegria do Senhor renova nossas forças.

Deus, o nosso curador

O Senhor é quem sara todas as nossas doenças. Ele prometeu abençoar o pão e a água e tirar as enfermidades do meio do seu povo.

Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.

Él sana a los quebrantados de corazón,

Y venda sus heridas.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

O corpo como templo

Nosso corpo é templo do Espírito Santo. A Bíblia nos encoraja a cuidar da saúde física com disciplina e reverência a Deus.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

No seas sabio en tu propia opinión;

Teme a Jehová, y apártate del mal;

Porque será medicina a tu cuerpo,

Y refrigerio para tus huesos.

A alegria que cura

O coração alegre é bom remédio. A esperança do coração traz alegria, e as palavras agradáveis são como favo de mel — doçura para a alma e saúde para o corpo.

El corazón alegre constituye buen remedio;

Mas el espíritu triste seca los huesos.

Panal de miel son los dichos suaves;

Suavidad al alma y medicina para los huesos.

La esperanza que se demora es tormento del corazón;

Pero árbol de vida es el deseo cumplido.

Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

Seja o primeiro