Separação
A separação traz dor profunda, mas a Bíblia nos consola com a promessa de que Deus nunca nos abandona. Seja na perda, na distância ou no luto, Ele é nosso refúgio.
Deus está presente na dor
O Senhor está perto dos quebrantados de coração e promete nunca nos deixar órfãos. Na separação, Ele é nosso consolo mais íntimo.
El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
y salva a los de espíritu abatido.
Resh
Aun si voy
por valles tenebrosos,
no temeré ningún mal
porque tú estás a mi lado;
tu vara y tu bastón me reconfortan.
sana a los de corazón quebrantado
y venda sus heridas.
No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me acogerá.
Esperança e conforto
A separação não é o fim. Deus transforma a dor em esperança, e o sofrimento presente produz uma glória eterna que supera toda aflição.
La venida del Señor
Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza.
La gloria futura
De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse a nosotros.
quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.
El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele.
Amor que persevera
O amor verdadeiro é mais forte que a separação. A fé nos sustenta e nos dá a certeza de que o reencontro virá.
Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
ni los ríos pueden extinguirlo.
Si alguien ofreciera todas las riquezas que posee
a cambio del amor,
solo conseguiría el desprecio.
El coro
y también se le llamó Mizpa, porque Labán juró:
—Que el Señor nos vigile cuando ya estemos lejos el uno del otro.
Este es el niño que yo le pedí al Señor, y él me lo concedió. Ahora yo, por mi parte, se lo entrego al Señor. Mientras el niño viva, estará dedicado a él». Entonces Elí se postró allí ante el Señor.
Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo