Temor do Senhor
O temor do Senhor é o princípio da sabedoria. Não se trata de medo, mas de reverência profunda, respeito e admiração diante da santidade e grandeza de Deus.
O princípio da sabedoria
A Escritura afirma que temer ao Senhor é o primeiro passo para a verdadeira sabedoria. Quem teme a Deus discerne o certo e aprende a viver com prudência.
El principio de la sabiduría es el temor al Señor. La recompensa para todos los que lo obedecen es la sabiduría. ¡Alabemos su nombre por siempre!
Lo primero que hay que hacer para adquirir sabiduría es honrar al Señor; conocer al Santo es tener inteligencia.
El honrar al Señor enseña sabiduría; primero viene la humildad y luego la honra.
Y esto dice él a todos los hombres: «Escuchen: temer al Señor es verdadera sabiduría; abandonar el mal es verdadero entendimiento».
El temor del Señor es puro: permanece para siempre. Los decretos del Señor son verdaderos y justos. Son más deseables que el oro, más que el oro refinado. Son más dulces que la miel que destiló del panal. Porque ellos advierten al que los oye y hacen triunfar a quienes los obedecen.
Bênçãos do temor
Quem teme ao Senhor encontra vida longa, provisão e proteção. O temor de Deus nos guarda do mal e nos conduz à humildade.
La humildad y el respeto hacia el Señor llevan al hombre a la riqueza, a la honra y a una larga vida.
El honrar al Señor alarga la vida, pero a los malvados se la acorta.
El honrar al Señor es fuente de vida, y libra al hombre de los lazos de la muerte.
Con amor y verdad se perdona el pecado, y con temor del Señor se evita el mal.
Dichoso el hombre que honra al Señor, pero el que endurece su corazón caerá en desgracia.
¡Pongan a prueba a Dios, y verán cuán bueno es! Dichosos todos los que confían en él. Si pertenecen al Señor, reveréncienlo; porque todo el que así procede tiene cuanto necesita.
Vivendo no temor do Senhor
Temer ao Senhor é obedecer seus mandamentos, andar em seus caminhos e amá-lo de todo coração. Essa reverência se expressa em justiça e integridade.
No debes jamás adorar a dios alguno sino al Señor; obedece sus mandamientos y síguelo a él nada más.
»Obedece los mandamientos del Señor tu Dios, vive de acuerdo con su voluntad y dale la honra que se merece.
Sirvan al Señor con temor reverente; con temblor ríndale alabanza.
Vengan hijos míos, escúchenme y dejen que les enseñe el temor del Señor. ¿Desean larga y próspera vida? ¡Pues cuidado con la lengua! No mientan. Apártense del mal y hagan el bien. Procuren vivir en paz con todo el mundo; esfuércense en ello.
Teman al Señor. Ajústense a sus indicaciones. Porque entre los jueces que son de Dios no debe haber injusticia ni parcialidad. Tampoco deben aceptar soborno».
»No maldecirán al sordo ni pondrán tropiezo en el camino al hombre ciego. Teman a Dios; yo soy el Señor.
»Teman a Dios y no le hagan daño a su prójimo, porque yo soy el Señor. Si quieren vivir seguros en la tierra, obedezcan mis leyes.
»Si su hermano empobrece, ustedes tienen la obligación de ayudarlo, tal como harían con un extranjero; de esa forma él podrá seguir viviendo entre ustedes. Teman a Dios y dejen que su hermano viva con ustedes. No le cobren interés por el dinero que le presten.
»A ustedes, mis amigos, les digo que no tengan miedo de los que matan el cuerpo, porque eso es todo lo que les pueden hacer. Les diré a quién deben de temer: teman al que, después de quitar la vida, tiene poder para echarlos al infierno. A él sí que le deben temer.