Vaso
A metáfora do vaso é uma das mais belas da Bíblia. Assim como o oleiro molda o barro, Deus nos forma segundo seus propósitos, fazendo de nós vasos úteis para sua glória.
Nas mãos do oleiro
Deus é o Oleiro e nós somos o barro. Ele tem autoridade e sabedoria para nos moldar conforme sua vontade perfeita, e não devemos questionar sua obra.
Y esa no es manera de hablar, porque ¿quién eres tú, —un simple mortal—, para contradecir a Dios? ¿Puede alguna cosa creada decirle a su creador: "por qué me hiciste así?" ¿Acaso el alfarero no tiene el derecho de usar la misma arcilla ya sea para hacer una vasija decorativa o una vasija común?
Vasos para honra
O cristão é chamado a ser um vaso de honra, purificado e preparado para toda boa obra. Nosso valor está em quem nos formou e no que carregamos.
Una casa majestuosa no solo tiene copas y tazas de oro y plata. También tiene algunas de madera y barro. Algunas son para uso especial; otras para funciones más comunes. Así que si te despojas de lo malo, serás una vasija especial, que es santa y única, útil para el Señor, lista para hacer lo bueno.
Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro, para demostrar que este poder supremo proviene de Dios y no de nosotros.
Moldados pela graça
Mesmo quando nos sentimos frágeis e imperfeitos, o poder de Deus se aperfeiçoa em nossa fraqueza. Ele nos restaura e nos renova continuamente.