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Vida

Por Bíblia Online

A vida é um dom precioso de Deus. Desde a concepção até a eternidade, as Escrituras revelam o propósito, o valor e a plenitude da vida que o Senhor nos oferece.

Deus, o autor da vida

O Senhor é quem dá a vida e a sustenta. Cada ser humano foi formado por suas mãos com propósito e intenção divina.

Entonces Dios tomó un poco de polvo, y con ese polvo formó al hombre. Luego sopló en su nariz, y con su propio aliento le dio vida. Así fue como el hombre comenzó a vivir.

Dios mío,

tú fuiste quien me formó

en el vientre de mi madre.

Tú fuiste quien formó

cada parte de mi cuerpo.

Soy una creación maravillosa,

y por eso te doy gracias.

Todo lo que haces es maravilloso,

¡de eso estoy bien seguro!

Tú viste cuando mi cuerpo

fue cobrando forma

en las profundidades de la tierra;

¡aún no había vivido un solo día,

cuando tú ya habías decidido

cuánto tiempo viviría!

¡Lo habías anotado en tu libro!

9 (10) Solo en ti se encuentra

la fuente de la vida,

y solo en tu presencia

podemos ver la luz.

Que los pecadores

desaparezcan de la tierra,

y que los malvados dejen de existir.

Dios nuestro,

¡mientras tengamos vida

te alabaremos

y te cantaremos himnos!

Recibe con agrado

nuestros pensamientos;

¡tú eres nuestra mayor alegría!

¡Alabemos a nuestro Dios,

con todas nuestras fuerzas!

¡Sí, alabemos a nuestro Dios!

A vida em Cristo

Jesus é o caminho, a verdade e a vida. Nele encontramos sentido, plenitude e a promessa de vida abundante e eterna.

Jesús le respondió:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.

»Cuando el ladrón llega, se dedica a robar, matar y destruir. Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente.

A esto Jesús respondió:

—Yo soy el que da la vida y el que hace que los muertos vuelvan a vivir. Quien pone su confianza en mí, aunque muera, vivirá. Los que todavía viven y confían en mí, nunca morirán para siempre. ¿Puedes creer esto?

Jesús les dijo:

—Yo soy el pan que da vida. El que confía en mí nunca más volverá a tener hambre; el que cree en mí, nunca más volverá a tener sed.

Ríos de agua viva brotarán del corazón de los que creen en mí. Así lo dice la Biblia.»

En realidad, también yo he muerto en la cruz, junto con Jesucristo. Y ya no soy yo el que vive, sino que es Jesucristo el que vive en mí. Y ahora vivo gracias a mi confianza en el Hijo de Dios, porque él me amó y quiso morir para salvarme.

En realidad, también yo he muerto en la cruz, junto con Jesucristo. Y ya no soy yo el que vive, sino que es Jesucristo el que vive en mí. Y ahora vivo gracias a mi confianza en el Hijo de Dios, porque él me amó y quiso morir para salvarme.

Vivendo com sabedoria

A Bíblia nos orienta a viver com sabedoria, aproveitando bem o tempo, guardando o coração e buscando a vontade de Deus para cada dia.

Enséñanos a pensar cómo vivir

para que nuestra mente

se llene de sabiduría.

»Escúchame, jovencito:

hazme caso y vivirás muchos años.

Y sobre todas las cosas,

cuida tu mente,

porque ella es la fuente de la vida.

Y sobre todas las cosas,

cuida tu mente,

porque ella es la fuente de la vida.

Si en verdad te aprecias, estudia.

Bien harás en practicar lo aprendido.

El que cuida lo que dice

protege su vida;

el que solo dice tonterías

provoca su propia desgracia.

El que acepta la corrección

tendrá una larga vida,

pero quien no oye consejos

no llegará muy lejos.

El que obedece a Dios

tiene larga vida;

ha escapado de la muerte.

Busca la justicia y el amor,

y encontrarás vida,

justicia y riquezas.

Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como gente que piensa lo que hace, y no como tontos. Aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos.

A vida no dia a dia

Cada dia é uma oportunidade de glorificar a Deus. A Escritura nos chama a viver com propósito, confiança e fé prática.

Dios mío,

enséñame a vivir

como tú siempre has querido.

Tú eres mi Dios y salvador,

y en ti siempre confío.

Estoy completamente seguro

de que tu bondad y tu amor

me acompañarán mientras yo viva,

y de que para siempre

viviré donde tú vives.

Ya casi no tengo fuerzas,

pero a ti siempre te tendré;

¡mi única fuerza eres tú!

Dios te protegerá

y te pondrá a salvo

de todos los peligros.

Dios te cuidará

ahora y siempre

por dondequiera que vayas.

3 (4) ¡Tú eres la roca que me protege!

¡Tú eres la muralla que me salva!

Guíame y dirígeme,

pues así lo prometiste.

Dios mío,

solo una cosa te pido,

solo una cosa deseo:

déjame vivir en tu templo

todos los días de mi vida,

para contemplar tu hermosura

y buscarte en oración.

Calla en presencia de Dios,

y espera paciente a que actúe;

no te enojes

por causa de los que prosperan

ni por los que hacen planes malvados.

Jamás me olvido de tu palabra,

pues ella me da vida.

Prioridades e eternidade

Jesus nos lembra que a vida é mais que comida e o corpo mais que roupa. O que importa é buscar o Reino de Deus e viver para a eternidade.

»No vivan pensando en qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. La vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo solo para que lo vistan.

»Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos!

»¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?

De nada sirve que una persona gane todo lo que quiera en el mundo, si al fin de cuentas pierde su vida.

Después, Jesús llamó a sus discípulos y a la gente, y les dijo:

«Si ustedes quieren ser mis discípulos, tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad. Tienen que estar dispuestos a morir en una cruz y a hacer lo que yo les diga. Porque si solo les preocupa salvar la vida, la van a perder. Pero si deciden dar su vida por mí y por anunciar las buenas noticias, entonces se salvarán. De nada sirve que una persona gane todo lo que quiera en el mundo, si al fin de cuentas pierde su vida. Y no hay nada que una persona pueda dar para salvar su vida.

»Delante de esta gente malvada que rechaza a Dios, no se avergüencen de mí ni de mis palabras. Si lo hacen, yo, el Hijo del hombre, me avergonzaré de ustedes cuando venga con el poder de mi Padre y con sus ángeles.»

Luego miró Jesús a los que estaban allí, y les dijo: «¡No vivan siempre con el deseo de tener más y más! No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz.»

Esta vida eterna la reciben cuando creen en ti y en mí; en ti, porque eres el único Dios verdadero, y en mí, porque soy el Mesías que tú enviaste al mundo.

Quien solo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.

Pero, aunque no lo podamos ver, confiamos en él.

Traten de vivir en paz con todos, y de obedecer a Dios; porque si no lo hacen, jamás lo verán cara a cara.

Traten de vivir tranquilos, ocúpense de sus propios asuntos y trabajen, como ya antes les hemos ordenado que lo hagan. De ese modo se ganarán el respeto de la gente que no confía en Dios, y no tendrán que pedirle nada a nadie.

Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente. Porque ya saben que Dios les dará, en recompensa, parte de la herencia que ha prometido a su pueblo. Recuerden que sirven a Cristo, que es su verdadero dueño.

Al que soporta las dificultades, Dios lo bendice y, cuando las supera, le da el premio y el honor más grande que puede recibir: la vida eterna, que ha prometido a quienes lo aman.

Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo haciendo el bien y portándose con humildad.

Porque, como dice la Biblia:

«Los que de todo corazón

deseen vivir y ser felices,

deben cuidarse de no mentir

y de no hablar mal de otros;

deben hacer el bien,

dejar de hacer el mal

y vivir en paz con todos.

¡Que alaben a Dios

todos los seres vivos!

¡Alabemos a nuestro Dios!

En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo:

Si aman a Dios y obedecen todos sus mandamientos, Dios los bendecirá. Vivirán muchos años en el país que van a recibir, y tendrán muchos hijos.

»Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.

Si las fuerzas nos ayudan,

podemos vivir setenta años,

y aun llegar a los ochenta;

pero no tiene sentido

que vivamos tanto tiempo:

esa vida de angustias y problemas

pasa pronto, lo mismo que nosotros.

4 (5) «Dios mío,

hazme saber cuál será mi fin,

y cuánto tiempo me queda de vida;

hazme saber cuán corta es mi vida.

5 (6) Me has dado una vida muy breve,

¡tan breve que no es nada para ti!

¡Nadie dura más que un suspiro!

6 (7) Nuestra vida es pasajera;

de nada nos sirve

amontonar riquezas

si al fin y al cabo

otros se quedarán con ellas.

12 (13) Si quieren gozar de la vida

y vivir una vida feliz,

13 (14) dejen de hablar mal de otros

y de andar diciendo mentiras;

14 (15) aléjense del mal y hagan lo bueno,

y procuren vivir siempre en paz.

Llegar a viejo es una honra;

las canas son la corona

que se gana por ser honrado.

El espejo refleja el rostro;

y los ojos revelan la personalidad.

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