5 Quemen panes sin levadura en ofrenda de gratitud,
y anuncien por todas partes sus ofrendas voluntarias,
ya que eso es lo que a ustedes les encanta.»
El Señor lo afirma.4.4-5 Con esta «exhortación» llena de ironía, Amós condena las prácticas religiosas tal como se llevaban a cabo en los santuarios israelitas (cf. Am 5.21-23). Según él, el verdadero culto a Dios no se desarrolla al margen de la vida cotidiana, sino que debe estar ligado a la práctica de la justicia y a la formación de una comunidad fraternal. Si se reduce a un conjunto de ritos y de ceremonias exteriores, se convierte en una verdadera afrenta a Dios y es un pecado más que se añade a los ya cometidos. Véase Sal 40.6(7) nota.