24 »"Setenta semanas9.24 Los 70 años de Jer 25.11-12; 29.10 pasan a ser aquí setenta semanas de años, es decir, 70 x 7. La base para esta interpretación de la profecía parece encontrarse en Lv 25.1-4, donde se hace referencia a los años sabáticos, que son los que caen cada siete años, y en Lv 26.18, donde Dios amenaza con multiplicar por siete el castigo de los que se obstinan en no apartarse del pecado. han de pasar
sobre tu pueblo y tu ciudad santa
para poner fin a la rebelión y al pecado,
para obtener el perdón por la maldad
y establecer la justicia para siempre,
para que se cumplan9.24 Para que se cumplan: Lit. para que sean selladas. El sello de las profecías es su cumplimiento, ya que así queda demostrada su autenticidad. Cf. Dt 18.21-22; Jer 28.9. la visión y la profecía
y se consagre el Santísimo.9.24 Y se consagre el Santísimo: Lit. y sea ungido el Santo de los santos. Como en el v. 27 se habla expresamente de la profanación del santuario, parece muy probable que esta expresión se refiere a la purificación y nueva dedicación del templo de Jerusalén en tiempos de los Macabeos (165 a.C.). Cf. 1 Mac 4.36-58.Para conmemorar este gran acontecimiento, Judas Macabeo instituyó la fiesta de la Dedicación (heb. hanuká) que los judíos celebran cada año, a lo largo de una semana(cf. 1 Mac 4.59).Acerca de la unción con el aceite sagrado como rito de consagración, véase Sal 2.2 n.
25 Debes saber y entender esto:
Desde el momento en que se ordene
restaurar y reconstruir Jerusalén,
hasta la llegada del jefe consagrado,
han de pasar siete semanas,
y las calles y murallas reconstruidas de Jerusalén
durarán sesenta y dos semanas,
pero serán tiempos de mucha angustia.
26 Después de las sesenta y dos semanas
le quitarán la vida al jefe consagrado.9.26 Este jefe consagrado (Lit. ungido) parece ser el sumo sacerdote judío Onías III, asesinado en el año 170 a.C. Cf. 2 Mac 4.30-38.
Jerusalén y el templo serán destruidos
por la gente de un rey que vendrá.9.26 Un rey que vendrá: el monarca helenista Antíoco IV Epifanes, que reinó entre los años 175 y 163 a.C. y persiguió duramente al pueblo judío. Cf. 1 Mac 1.10-64.Véase la Tabla cronológica.
El fin llegará de pronto, como una inundación,
y hasta el fin seguirán la guerra y las destrucciones
que han sido determinadas.
27 Durante una semana9.27 Durante una semana: Las 70 semanas de años aparecen divididas en tres partes: un período de siete semanas (49 años, v. 25), un segundo período de sesenta y dos semanas (434 años, vv. 25-26), y una última semana, la más terrible de todas, que culmina con la ruina del perseguidor y con la liberación final del pueblo de Dios. Al término de estos últimos siete años se vislumbra la nueva era de justicia y de paz descrita en el v. 24. más,
él hará un pacto con mucha gente,
pero a mitad de la semana
pondrá fin a los sacrificios y las ofrendas.
Y un horrible sacrilegio9.27 Un horrible sacrilegio: o bien, según la traducción más corriente, la abominación de la desolación (cf. Dn 11.31; 12.11). Esta expresión enigmática se refiere probablemente a la profanación del santuario por el rey Antíoco en el año 168 a.C. (cf. Dn 7.25), pero no se sabe con exactitud en qué consistió dicha profanación. Podría tratarse de una estatua de Zeus olímpico, el principal entre los dioses de la mitología griega, colocada en el Lugar Santo, o también, más probablemente, de un pequeño altar erigido sobre el altar de los holocaustos (cf. 1 R 8.64) y destinado a ofrecer sacrificios a ese dios. Cf. 1 Mac 1.54; 2 Mac 6.2;Mt 24.15; Mc 13.14. se cometerá
ante el altar de los sacrificios,9.27 Ante el altar de los sacrificios: traducción probable. Heb. y sobre el ala.
hasta que la destrucción determinada
caiga sobre el autor de estos horrores."»