37,38 El último día de la fiesta era el más importante.7.37-38 Durante esta fiesta (cf. 7.2), cada día se llevaba agua desde el estanque de Siloé hasta el templo. Un coro repetía Is 12.3, y luego el sacerdote vertía el agua en tierra. Véase 4.10 n. Aquel día Jesús, puesto de pie, dijo con voz fuerte:
—Si alguien tiene sed, venga a mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura, del interior de aquel correrán ríos de agua viva.7.37-38 Is 55.1; Jn 4.14. Con puntuación diferente, también se puede traducir: Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. 38Como dice la Escritura, del corazón del que cree en mí brotarán ríos de agua viva. Cf. Sal 78.15-16; 105.41; Pr 18.4; Is 58.11.