16 El Señor Dios de Israel, el todopoderoso, dice: «¡Cuiden, pues, de su propio espíritu, y no sean infieles; pues yo aborrezco al que se divorcia de su esposa y se mancha cometiendo esa maldad!»2.16 Cf. Gn 2.24; Pr 5.18; Mc 10.2-9; Ef 5.21-33.
(2.17—3.5)