16 «Nadie arregla un vestido viejo con un remiendo de tela nueva, porque el remiendo nuevo se encoge y rompe el vestido viejo, y el desgarrón se hace mayor. 17 Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque los cueros se revientan, y tanto el vino como los cueros se pierden.9.17 Cueros: pieles, generalmente de cabra, con las que hacían recipientes para vino y otros líquidos. Por eso hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos, para que así se conserven las dos cosas.»9.16-17 Con las imágenes usadas en estos vv., se indica que lo nuevo, o sea el evangelio, requiere una actitud nueva de parte de la persona.
La mujer enferma y la hija de Jairo
(Mc 5.21-43; Lc 8.40-56)