Consagración de la muralla
27 Cuando llegó el día de consagrar la muralla de Jerusalén, buscaron a los levitas en todos los lugares donde vivían, y los llevaron a Jerusalén para que celebraran la consagración con alegría, alabanzas e himnos, acompañados de platillos, arpas y liras.
31 Después hice que autoridades de Judá se subieran a la muralla, y organicé dos coros grandes. El primer coro marchaba sobre la muralla hacia la derecha, en dirección a la puerta del Basurero.12.31 La dedicación de los muros comenzó en la puerta del Basurero (cf. 2.13). Los participantes se organizaron en dos procesiones que caminaron sobre los muros hacia la izquierda (el norte) y hacia la derecha (el sur) de la ciudad. El orden de cada grupo era semejante: un coro (vv. 31 y 38), un laico prominente (vv. 32 y 38, 40), la mitad de las autoridades (vv. 32 y 40), varios sacerdotes con trompetas (vv. 35-36 y 41-42) y un director musical (vv. 36 y 42b). La narración destaca el carácter litúrgico de este gran acontecimiento. Cf. 1 Cr 13.8; 15.16,28; 16.5; 25.1,6; 2 Cr 5.12; 29.25.
38 El segundo coro marchaba hacia la izquierda. Yo iba detrás del coro sobre la muralla con la otra mitad de la gente, desde la torre de los Hornos hasta la muralla ancha,
43 Aquel día se ofrecieron muchos sacrificios,Esd 6.17. y la gente se alegró mucho porque Dios los llenó de gran alegría. Las mujeres y los niños también estuvieron muy contentos, y el regocijo que hubo en Jerusalén se oía desde lejos.