4 Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No habéis leído que aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra,5 y añadió: «Por esta razón el hombre dejará asupadre y asumadre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne»?6 Por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.