Jesús calma la tempestad
23 Cuando entró Jesús8:23 Lit., El en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y de pronto8:24 Lit., Y he aquí se desató una gran tormenta8:24 Lit., un sacudimiento en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús8:24 Lit., El estaba dormido. 25 Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Y Él les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?