Peligro de las malas compañías
8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
y no abandones la enseñanza de tu madre;
9 porque guirnalda de gracia son para tu cabeza,
y collares para tu cuello.
8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
y no abandones la enseñanza de tu madre;
9 porque guirnalda de gracia son para tu cabeza,
y collares para tu cuello.