Actitud hacia las autoridades
1 Sométase toda persona13:1 Lit., alma a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de13:1 Lit., por Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. 2 Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. 3 Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta13:3 Lit., por buena obra, sino para el que hace el mal13:3 Lit., sino por mala. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, 4 pues es para ti un ministro13:4 O, servidor de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga13:4 Lit., para ira al que practica lo malo. 5 Por tanto, es necesario someterse, no solo por razón del castigo13:5 Lit., de la ira, sino también por causa de la conciencia. 6 Pues por esto también pagáis impuestos, porque los gobernantes son servidores de Dios, dedicados precisamente a esto. 7 Pagad a todos lo que debáis: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.