9 Seguí mirando
Hasta que se establecieron tronos,
Y el Anciano de Días se sentó.
Su vestidura era blanca como la nieve,
Y el cabello de Su cabeza como lana pura,
Su trono, llamas de fuego,
Y sus ruedas, fuego abrasador.
9 Seguí mirando
Hasta que se establecieron tronos,
Y el Anciano de Días se sentó.
Su vestidura era blanca como la nieve,
Y el cabello de Su cabeza como lana pura,
Su trono, llamas de fuego,
Y sus ruedas, fuego abrasador.
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